La estrategia para emplear capital del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES como fuente de financiamiento a largo plazo para hipotecas comienza a cristalizarse en nuevas propuestas para los usuarios del sistema bancario que cumplan con los requisitos.
Este mecanismo no implica que el organismo previsional entregue préstamos directamente a los particulares. Por el contrario, el FGS actúa como un inversor institucional al colocar sus activos en depósitos UVA bancarios, bajo la condición de que las entidades financieras utilicen esos recursos para otorgar nuevos créditos. La finalidad es resolver una deficiencia histórica del sistema local: la carencia de fondeo a 15 o 20 años para el mercado inmobiliario.
El plan del Ministerio de Economía proyecta movilizar un total de $2 billones provenientes del FGS a través de diez subastas de $200.000 millones cada una, contando con la asistencia técnica del Banco Central. De este modo, el dinero permanece en manos del Fondo, que recibe intereses de los bancos, mientras estos últimos canalizan el capital hacia la compra de viviendas.
La respuesta inicial del sector financiero fue positiva. Durante la licitación del 7 de septiembre, se presentaron 42 propuestas de 18 entidades por un total de $258.640 millones, adjudicándose los $200.000 millones previstos entre 13 bancos. El mayor interés se observó en el tramo de cinco años, que concentró $164.429 millones, con una tasa promedio de UVA más 4,94%, mientras que el tramo a un año cerró en UVA más 2,67%.














