Una educadora que purgó una condena penal por el fallecimiento de su hija volvió a ejercer la docencia en la Escuela Granaderos de San Martín, situada en Palermo, pero fue apartada de sus funciones ante denuncias por grabar a los estudiantes. El Ministerio de Educación de la Ciudad anunció que efectuará cambios en la normativa actual.
Roxana Carolina Cayo, de 53 años, retomó su puesto en el ámbito escolar el pasado mes de agosto, tras haber expirado el período de inhabilitación administrativa impuesto por el fallo judicial derivado del fallecimiento de su bebé ocurrido en 2010, según fuentes de la agencia Noticias Argentinas.
La mujer estuvo a cargo de un sexto grado en la Escuela N° 30 D.E.9 Granaderos de San Martín, pero fue apartada por la cartera educativa porteña recientemente. Sobre ella pesa una grave acusación: utilizaba su teléfono para filmar a los alumnos y sancionaba a aquellos que rechazaban ser grabados.
Los propios niños revelaron a sus familias las inusuales conductas dentro del aula. Además de los registros audiovisuales con su celular, los padres denunciaron que la docente les ordenó dibujar sus documentos de identidad y detallar los sitios que solían visitar.
A raíz de esto, los progenitores se presentaron en el establecimiento educativo para formalizar la denuncia, lo que derivó en la intervención de las autoridades, quienes apartaron a la maestra para profundizar la investigación sobre los sucesos.














