Habitualmente, la prevención de problemas cardíacos se centra en la nutrición, el ejercicio y la regulación de la tensión arterial; no obstante, el bienestar del corazón también depende de otros elementos, como ciertas infecciones que desencadenan inflamaciones peligrosas para el sistema cardiovascular.
“Ante una infección, el cuerpo despliega una reacción inflamatoria defensiva. Este mecanismo produce compuestos que facilitan la creación de trombos y, en individuos con factores de riesgo, elevan la probabilidad de padecer un ACV o un infarto”, señaló el clínico Dr. Lucio Criado (M.N. 72768).
El herpes zóster ilustra perfectamente este vínculo bidireccional, ya que los pacientes que lo padecen enfrentan un incremento del 35% en el riesgo de infarto al mes siguiente y un 34% más de probabilidades de sufrir un ACV en los tres meses posteriores.
Por el contrario, los pacientes con patologías cardíacas preexistentes muestran una probabilidad un 34% mayor de contraer esta afección, lo cual demuestra una relación estrecha entre ambas condiciones.
















