Los ciudadanos brasileños acudirán a las urnas este 4 de octubre con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de tendencia izquierdista, y el candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro como los principales contendientes. Durante la contienda, el oficialismo ha señalado en diversas oportunidades que Estados Unidos ejerce una presión sin precedentes sobre el país, mientras que Donald Trump sostiene que monitorea los comicios, calificándolos como un evento de gran importancia.
La controversia escaló esta semana cuando la Abogacía General de la Unión instó a la Policía Federal y al Ministerio Público Federal a indagar sobre un presunto financiamiento estadounidense a organizaciones locales que supuestamente operan en contra del Supremo Tribunal Federal.
Dicha solicitud se sustenta en una investigación del medio británico ‘The Guardian’, la cual indica que el gobierno de Trump redirigió más de 175 millones de dólares de fondos del Departamento de Estado, originalmente destinados a la democracia y los Derechos Humanos, hacia causas conservadoras en diversos países. Entre los desembolsos figura un millón de dólares asignado a Brasil para apoyar iniciativas que cuestionan las decisiones del máximo tribunal y denuncian supuestas irregularidades judiciales o censura.
El abogado general de la Unión, Jorge Messias, calificó la información como grave debido al actual clima electoral y a los recientes intentos de influencia externa sobre los organismos del país.
Messias también alertó sobre el peligro de una intervención extranjera que vulnere la soberanía nacional. “Las diferencias entre naciones son normales en la política internacional, pero resulta inaceptable que actores políticos foráneos pretendan manipular el funcionamiento de nuestras instituciones o incidir, sea de forma directa o indirecta, en resoluciones que competen únicamente al pueblo de Brasil”, declaró a través de redes sociales.
Bajo la normativa local y la Ley de Partidos Políticos, está prohibida cualquier forma de financiamiento o subordinación de fuerzas políticas nacionales hacia entidades o gobiernos de otros países.
Nunca se habló tanto de soberanía en Brasil
El concepto de “soberanía” se ha vuelto un eje central del debate político nacional. Desde que la administración estadounidense aplicó aranceles a las exportaciones brasileñas, el presidente Lula ha invocado constantemente este principio, logrando incluso un leve repunte en su popularidad.
Durante su alocución en la Asamblea General de la ONU en septiembre, el mandatario aseguró que el país “no cabe en el patio trasero de nadie”. Si bien evitó nombrar directamente a Trump, enfatizó que la democracia brasileña pertenece a su gente y advirtió sobre la influencia de adversarios “internos y externos” que buscan socavar la voluntad popular.















