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Paralelismo y divergencias: cómo se posiciona Flávio Bolsonaro frente a la figura de su padre y la contienda electoral contra Lula

Ante el inminente balotaje del 25 de octubre, el candidato derechista llega al tramo final con un impulso inesperado tras liderar la primera vuelta, buscando sumar el respaldo de las fuerzas eliminadas que comparten su ideología.

Por Redacción
Cómo se compara Flávio Bolsonaro con su padre Jair y cuánto cambia el duelo con Lula por la presidencia de Brasil 4 años después.
Cómo se compara Flávio Bolsonaro con su padre Jair y cuánto cambia el duelo con Lula por la presidencia de Brasil 4 años después.

Cuando Flávio Bolsonaro fue seleccionado por su padre, quien se encuentra privado de su libertad, para competir por la jefatura del Estado frente a Luiz Inácio Lula da Silva, incluso aliados cercanos dudaban sobre sus posibilidades de triunfar en una segunda vuelta como la que tendrá lugar en tres semanas.

Pese a los pronósticos en contra, el senador conservador se consagró como el aspirante más votado en la primera ronda electoral de este domingo, alcanzando un 47% de los sufragios, mientras que el presidente Lula obtuvo un 45,1%, según cifras oficiales tras el escrutinio del 99,9% de las mesas.

Si bien la elección para definir el liderazgo de la nación más poblada de América Latina sigue abierta, Bolsonaro inicia esta etapa final fortalecido por el desempeño reciente, con la mira puesta en captar el apoyo de los votantes de candidatos que ya quedaron fuera de competencia y que sintonizan con su postura ideológica.

Para Antonio Lavareda, politólogo especializado en el comportamiento de los votantes, "Flávio Bolsonaro se erige como el abanderado del rechazo a Lula, por lo que este proceso electoral gira en torno a la figura de Lula y su gestión".

"En Brasil, tal como sucede en otras naciones, la mayoría reclama transformaciones y Lula debe demostrar que está ejecutando cambios, ya que para la campaña de Flávio es sencillo plantear que, al desplazar a Lula, todo cambiará", explica Lavareda a BBC Mundo.

El panorama presenta similitudes y diferencias marcadas respecto a lo ocurrido cuatro años atrás, momento en que Lula venció al entonces mandatario Jair Bolsonaro, quien encabeza el sector ultra que hoy representa su hijo. La comparación invita a preguntarse si Flávio es verdaderamente más moderado que su padre, tal como él mismo asegura.

El contexto actual mantiene la polarización habitual de Brasil; no obstante, hasta la primera vuelta se percibía un electorado apático, según indicaron diversos sondeos. Esta atmósfera difiere de la vivida en 2022, marcada por el miedo a un giro autoritario, la pandemia y la inestabilidad económica.

Aquel clima urgente facilitó que Lula formara coaliciones con la centroderecha para imponerse en ambos turnos frente a Jair Bolsonaro, primer presidente brasileño en fallar en su búsqueda de la reelección bajo el orden constitucional de 1988.

Durante el mandato actual, si bien Brasil recuperó ciertos niveles de normalidad, la economía muestra un crecimiento tibio, el endeudamiento de familias y del Estado preocupa, y los casos de corrupción han alcanzado incluso al Poder Judicial. A sus 80 años, Lula intenta alcanzar su cuarto mandato en la octava elección que disputa, aunque parece haber visto mermada su capacidad de convencer a la mayoría de que su gestión fue exitosa.

Tras la jornada electoral del domingo, Lula reconoció que los resultados fueron sorpresivos, ya que esperaba ganar de forma directa, pero se mostró optimista sobre el balotaje: "Que los bolsonaristas se preparen, porque vamos a derrotarlos", declaró.

El líder del PT enfrenta el desafío de combatir una ola anti-establishment que afecta a los gobernantes de turno en América Latina y favorece a líderes de la derecha radical alineados con Donald Trump.

"La fortaleza de Lula radica en su elevada aprobación en los sectores de menores ingresos y educación, gracias a las políticas de redistribución", señala Lavareda, aunque aclara que su desaprobación se ha consolidado como un rechazo profundo, convirtiéndose en el principal activo de Bolsonaro. Por su parte, el candidato derechista se manifestó "muy feliz" por los resultados y proclamó "el fin de la era del PT".

Otra diferencia clave es el papel de Estados Unidos. En 2022, bajo Joe Biden, se reportó presión desde Washington para respetar los resultados electorales, temiendo que Bolsonaro los desconociera. Actualmente, Trump ha respaldado a sus afines en la región e intentó interferir en el proceso judicial de Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. A esto se suman tensiones comerciales y la designación estadounidense de grupos criminales brasileños como terroristas, en contra de la postura de Lula, quien ha capitalizado esta situación para presentarse como un firme defensor de la soberanía.

A sus 45 años, Flávio busca diferenciarse de su padre, describiéndose como un perfil "más moderado, equilibrado y centrado". A diferencia del estilo polémico y militar de Jair, Flávio es abogado y posee una retórica más articulada. Durante la campaña, ha destacado su rol de hombre de familia y ha cortejado intensamente al electorado evangélico.

"Es más refinado en las formas, evita la misoginia directa", comenta la antropóloga Isabela Kalil. No obstante, advierte que sus propuestas no tienen nada de moderadas. Su plataforma incluye medidas liberales en lo económico, mano dura en seguridad, la clasificación de grupos narcos como terroristas —permitiendo la intervención militar— y la reducción de la edad de responsabilidad penal. Además, ha manifestado su intención de indultar a su padre, alegando persecución política.

A pesar de las investigaciones en su contra por presunta corrupción y lavado de dinero vinculadas al financiamiento de una película sobre su padre con fondos de un banquero sentenciado, Flávio ha logrado mantener su competitividad, sorprendiendo incluso a su propio entorno al unificar al bolsonarismo y a la derecha brasileña. En tres semanas se definirá si este impulso es suficiente para que el apellido Bolsonaro retorne al poder absoluto.

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