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Crimen en Quines: un duelo de egos terminó con un asesinato a traición

La Justicia investiga a Emiliano Gabriel Gatica (36) por el homicidio de Carlos Pabón Velasco, a quien habría ejecutado por la espalda tras una jornada marcada por el consumo de alcohol y constantes provocaciones. El imputado permanece bajo custodia policial mientras se formalizan los cargos por homicidio agravado por alevosía.

Por Redacción
Emiliano Gatica en Tribunales.
Emiliano Gatica en Tribunales.

“Bájale un cambio, colombiano, acá el que manda soy yo”, habría intimidado Emiliano Gabriel Gatica (36) a Carlos Pabón Velasco, apodado “El Colombiano”, mientras lo encañonaba con un revólver calibre 32 a la altura de la sien. El conflicto surgió por una disputa sobre quién exhibía una actitud más masculina, quién ostentaba un prontuario más extenso y el nivel económico de cada uno. La teoría fiscal indica que, tras una noche de ingesta alcohólica y altercados, el agresor se posicionó detrás de la víctima y le efectuó un disparo letal en la nuca, aprovechando que el hombre estaba sentado e indefenso.

Esta fue la versión expuesta durante la audiencia de imputación por la fiscal de Instrucción Nº 6, Linda Maluf, en relación con el asesinato cometido en Quines. El cadáver de Pabón Velasco fue hallado el sábado al mediodía dentro de un canal de riego situado en el paraje San Miguel, a una distancia de 10 kilómetros del lugar donde se habría perpetrado el hecho.

La representante del Ministerio Público Fiscal solicitó que Gatica, alias “Mello”, fuera encausado por homicidio agravado por alevosía y pidió que se dicten 120 días de prisión preventiva. Por su parte, el equipo legal del acusado, conformado por Alfredo García Garro y María de los Ángeles De Pascuale, requirió una extensión de ocho días para el plazo procesal.

La jueza de Garantía Nº 4, Luciana Banó, otorgó el tiempo solicitado y determinó que el sospechoso, quien optó por no prestar declaración, se mantenga detenido en la Comisaría 38ª durante dicho período.

La pesquisa reconstruyó los momentos previos al suceso mediante los relatos de testigos que compartieron la noche con los protagonistas.

Todo comenzó el sábado alrededor de las 3:45, cuando Gatica arribó a una fiesta en el Club Santa María, donde se reunió con Víctor Hugo Gil para ingerir bebidas. Más tarde, se sumó Mateo Ordóñez y el trío se dirigió a la vivienda del anfitrión cerca de las 4:50.

En el domicilio, Gatica buscó en un mueble y exhibió un revólver gris calibre 32. Según las declaraciones, mientras mostraba el arma, advirtió: “Acá mando yo, no se pasen de listos”. Luego, cargó tres proyectiles en el tambor y disparó al aire a través de una ventana.

Esta acción incomodó a Gil, quien decidió retirarse del lugar.

Posteriormente, Ordóñez contactó a su amiga Cindy Cruceño para visitarla, pero ella puso como condición que Gatica no generara conflictos, ya que conocía su personalidad problemática.

Simultáneamente, Pabón Velasco se encontraba en el pool “Rompiendo las bolas” con Ismael Coria. Hacia las 4:30, ambos concurrieron al hogar de Cruceño, donde ya había otros presentes.

Con la llegada de Gatica y Ordóñez, el grupo sumó cerca de 10 personas. La reunión se extendió en la vereda hasta las 8, momento en que la dueña de casa se retiró a descansar.

Allí, “El Colombiano” propuso al resto continuar la velada en una propiedad contigua que él estaba refaccionando, ofreciéndose a costear los gastos.

Esa sugerencia desató un cruce de palabras.

“¿Qué te creés? ¿Porque tenés dinero vas a manejar a todos?”, le recriminó Gatica.

Pabón Velasco intentó aclarar que solo quería invitarles una copa y, tras un intercambio, resolvieron trasladarse a la casa de Gatica.

Los tres acompañantes se movilizaron en una Ford EcoSport roja, mientras que la víctima los siguió en una moto Zanella 150, la cual perdió el control en el camino; el grupo se detuvo para auxiliarlo.

Alrededor de las 9, los cuatro llegaron a la morada de Gatica. La moto quedó afuera y la camioneta fue ingresada al garaje.

Mientras bebían vino en el patio interno, reanudaron la discusión sobre sus antecedentes criminales y tiempo pasado en prisión.

En medio del altercado, Gatica entró a la casa, tomó el revólver y lo puso contra la sien izquierda de su interlocutor.

“No te hagas el vivo, Colombiano, acá mando yo”, insistió.

La víctima aseguró no temerle. Tras el roce, la tensión pareció calmarse y planearon preparar un asado.

Ordóñez y Coria se fueron a comprar insumos. Al retornar, Coria inició el fuego, pero poco después Ordóñez se retiró.

Siguiendo la hipótesis de la fiscal Maluf, Gatica aprovechó la ocasión para buscar nuevamente el arma.

Luego, salió al patio, se ubicó detrás de la víctima, que estaba sentada, y le disparó a quemarropa en la parte posterior de la cabeza.

La fiscal enfatizó que la víctima no tuvo chances de defenderse, sustentando así el agravante de alevosía.

Coria, testigo del disparo, huyó del lugar.

En su testimonio relató que fue a un partido de fútbol y luego se ocultó en la casa de una prima, sin denunciar el hecho por miedo a represalias.

Tras el ataque, Gatica subió el cuerpo a la EcoSport, viajó 10 kilómetros y lo arrojó al canal en San Miguel.

Después volvió a su casa, limpió las manchas de sangre y lavó la camioneta. También destruyó una cámara de seguridad que registraba el patio.

La Fiscalía señala que el lunes escondió el rodado en una vivienda cercana y quemó la cámara en un horno.

La motocicleta de la víctima fue hallada en un baldío a 100 metros de la casa del sospechoso.

El hallazgo del cuerpo ocurrió el sábado a las 12:10 en una compuerta. Vecinos alertaron a la policía.

La autopsia confirmó que la muerte fue producto de un disparo de arma calibre 32 en el cráneo.

Gatica fue capturado el martes luego de que una persona lo avistara cerca del Club Santa María. Al intentar escapar saltando una pared, fue reducido por agentes policiales.

Durante la audiencia, Maluf justificó la prisión preventiva por el riesgo de fuga y entorpecimiento, citando la limpieza de la escena, la destrucción de pruebas y la peligrosidad del acusado.

Además, resaltó que los vecinos le temen y que Gatica tiene fama de persona conflictiva.

Debido al nerviosismo del acusado durante el acto judicial, la jueza le solicitó mantener la compostura. Tras la prórroga concedida a la defensa, el debate continuará próximamente.

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