El atacante de la Selección argentina decidió poner fin a su relación laboral con quien fuera su agente de larga trayectoria, Fernando Hidalgo, como consecuencia directa del complicado e inconcluso intento de transferencia al Barcelona durante el pasado periodo de fichajes en Europa.
El jugador estrella generó un profundo descontento en la plana mayor del Atlético de Madrid tras manifestar públicamente que su venta al club blaugrana resultaba la alternativa más beneficiosa para todas las partes.
La cúpula directiva del equipo rojiblanco se mantuvo firme frente a las pretensiones de los culés, limitándose a exigir el cumplimiento de la cláusula de salida, valuada en la imponente cifra de 500 millones de euros.
















