La justicia de San Francisco dictaminó penas de prisión perpetua contra la madre de Aralí Vivas, la niña de ocho años que fue víctima de abuso y homicidio en Brinkman durante noviembre de 2024, alcanzando el mismo castigo para el padrastro y otro hombre involucrado.
Los magistrados declararon a Rocío Rauch, madre de la víctima, junto a su expareja Ezequiel Simeone y a Cristian Varela, culpables de los cargos de abuso sexual con acceso carnal triplemente agravado y homicidio triplemente calificado.















