Una reciente presentación ante una corte federal de Manhattan añadió un cargo formal contra Maduro y Flores, señalándolos por conspirar para perpetrar actos de tortura. El Ministerio Público sostiene que ambos hicieron uso de su jerarquía gubernamental para reprimir a quienes percibían como opositores a su gestión en Venezuela.
El escrito judicial detalla episodios específicos. Los fiscales alegan que, en 2013, Maduro instruyó la captura de un oficial militar ante sospechas de un posible alzamiento. Según el relato, agentes de la DGCIM lo habrían sometido a sesiones de tormento que incluyeron descargas eléctricas y la suspensión prolongada de sus extremidades.
Asimismo, la Fiscalía expuso el caso de un ciudadano de nacionalidad estadounidense que fue privado de su libertad en suelo venezolano en 2022. Se detalla que fue señalado por planificar un atentado contra Maduro y, durante su reclusión, habría sido víctima de golpes y electrocuciones en diversas zonas de su cuerpo.
















