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La franquicia Star Wars desembarca nuevamente en el género de velocidad con Galactic Racer

Tras una ausencia de más de veinte años, la saga de George Lucas incursiona otra vez en las pistas virtuales bajo la mano de expertos creadores de Need for Speed y Burnout.

Por Redacción
Star Wars: Galactic Racer, un videojuego a toda velocidad.
Star Wars: Galactic Racer, un videojuego a toda velocidad.

Galactic Racer representa el segundo estreno de la marca en un periodo inferior a dos meses, sumándose al lanzamiento del RPG de acción Zero Company. Esta entrega busca heredar el legado de Star Wars Episode I: Racer, aquel clásico de 1999 que alcanzó los tres millones de unidades vendidas, y de su continuación de 2002, Star Wars Racer Revenge.

La producción estuvo a cargo de Fuse Games, un estudio integrado por desarrolladores con amplia trayectoria en títulos de automovilismo como Need for Speed y Burnout. Tal como sugiere el título, la propuesta pone el foco en una experiencia de alta velocidad con una puesta en escena de corte cinematográfico.

La narrativa se ubica cronológicamente entre el sexto y el séptimo episodio, situándose en el vacío de poder posterior a la derrota imperial y previo al surgimiento de la Primera Orden. El protagonista es Shade, un conductor que intenta hacerse un lugar en la Liga Galáctica con la meta de vencer a Kestar Bool, un ícono de la competición.

El progreso se basa en superar una serie de circuitos hasta alcanzar el certamen definitivo. Si el usuario fracasa, debe reiniciar el recorrido, aunque mantiene los beneficios y mejoras técnicas logradas previamente, lo que suaviza la curva de aprendizaje en los intentos posteriores.

Al inicio de cada prueba, el usuario tiene la posibilidad de optar por uno de los tres transportes disponibles: una moto speeder, un modelo rasante o una variante terrestre. Además, se permite elegir una bonificación táctica para mejorar el manejo o la rapidez del vehículo.

El título destaca por transmitir una intensa percepción de riesgo y adrenalina, apoyada en un sistema dual de aceleración: el turbo estándar y el ramjet. Este último ofrece una propulsión superior pero requiere un control preciso, ya que sobrecalienta el motor y puede provocar la destrucción de la nave si se utiliza en exceso, algo particularmente peligroso en entornos con temperaturas extremas.

La exigencia es elevada, principalmente durante las fases eliminatorias donde cometer errores resulta costoso. Asimismo, el entorno es un factor determinante: el ácido en Centinela 1 corroe el metal, el calor de Jakku amenaza con incendiar el transporte y el frío de Ando Prime complica el control del vehículo.

La esencia de la saga se respira en cada detalle, desde el diseño sonoro hasta la diversidad de razas y entornos galácticos. El juego incluye guiños nostálgicos para los fanáticos, como la aparición de Sebulba, emulando la emoción de las clásicas carreras de vainas vistas en La amenaza fantasma.

En definitiva, Star Wars: Galactic Racer amalgama la velocidad frenética con una jugabilidad estratégica que exige administrar daños y tomar decisiones bajo presión, funcionando al mismo tiempo como un tributo a la icónica obra de ciencia ficción creada por George Lucas hace casi cincuenta años.

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