La saturación profesional, la conexión permanente y la imposibilidad de marcar un corte al finalizar el horario laboral son problemas recurrentes. Cuando las presiones del puesto invaden la intimidad, la mente entra en un modo de vigilancia permanente que bloquea los mecanismos naturales de restauración mental, repercutiendo de forma negativa en la salud emocional.
Durante la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental, dos expertas subrayaron la urgencia de actuar preventivamente y eliminar estigmas. Ante una cultura que suele anteponer la productividad extrema, el desarrollo de entornos de trabajo empáticos es fundamental para frenar el desgaste crónico y transformar la prevención en un hábito cotidiano.
En ese sentido, tratar la salud mental en las empresas significa reconocer al lugar de trabajo como una plataforma clave para la prevención, el diagnóstico precoz y el fomento de dinámicas saludables.
“La construcción de un bienestar psicológico sólido y duradero en la esfera laboral se basa en vínculos que ofrezcan apoyo, entornos seguros y pausas para reflexionar y estar presentes”, afirmó Verónica Lapelle, titular de la Licenciatura en Psicología de la Universidad Hospital Italiano.
















