Convertido ya en ciclón postropical, el fenómeno meteorológico ingresó el viernes al territorio estadounidense siendo huracán de categoría 2, desplazándose con rapidez hacia el norte de Alabama con vientos que bajaron su intensidad hasta los 55 km/h. Pese a esto, se mantiene la alerta por marejadas ciclónicas peligrosas en el Panhandle de Florida, donde se estiman lluvias de entre 10 y 20 centímetros durante el fin de semana, afectando también al Big Bend de Florida y al sur de Alabama.
Isaías se presentó cerca de Destin, Florida, marcando el inicio de la temporada de huracanes en el Atlántico y afectando una zona costera caracterizada por su infraestructura turística. El gobernador Ron DeSantis instó a la población el viernes a refugiarse y evitar circular por las calles ante la inminencia del impacto.
En Destin se reportaron calles bajo el agua, mientras que en Pensacola las autoridades solicitaron no transitar por la gran cantidad de escombros. Usuarios reportaron daños materiales, incluyendo la caída de árboles y tendido eléctrico, además de un video que captó el momento en que el techo de un alojamiento era desprendido en Pensacola. Ante la gravedad, varios condados del Panhandle pausaron sus servicios de emergencia durante la noche.
















