Funcionarios comunicaron el sábado 10 de octubre que un individuo de 45 años ejecutó a ocho personas y luego se quitó la vida el día anterior en una propiedad situada en Erie, Pensilvania. Entre las víctimas se encontraban dos niños y una mujer embarazada.
Rick Lorah, jefe de la policía local, precisó que el victimario tenía lazos sanguíneos con siete de los fallecidos, mientras que la octava víctima era una persona cercana a la mujer embarazada. Hasta el momento, las fuerzas de seguridad mantienen en reserva las identidades de los involucrados, al tiempo que intentan descifrar qué desencadenó este hecho sangriento.
"Hay escenas que te marcan permanentemente. Esta es una de esas situaciones trágicas", manifestó Lorah ante la prensa.


















