En un establecimiento educativo de Lomas de Zamora, se reportó que cuatro alumnos de tercer año habrían elaborado, distribuido y comercializado imágenes sexuales falsas de unas 40 compañeras. Estas fotografías fueron alteradas mediante inteligencia artificial y subidas a portales para adultos, incluyendo los nombres y apellidos de las afectadas, lo cual desató la protesta de las familias y el alumnado.
En paralelo, en Villa Mercedes, una universitaria denunció haber sido blanco de la manipulación de retratos obtenidos de sus redes para crear contenido sexual falso. Se estima que hay entre seis y ocho damnificadas adicionales en este caso, que se encuentra bajo investigación judicial desde septiembre por parte de la Fiscalía de Género, Diversidad Sexual, Infancias y Adultos Mayores, con el apoyo de la división de Ciberdelitos para frenar la difusión.
Estos sucesos ponen en evidencia los peligros de emplear malintencionadamente estas tecnologías y subrayan la necesidad de poseer herramientas para prevenir y responder ante la violencia sexual digital, sobre todo cuando los menores son el objetivo.
A partir de mayo de 2026, se encuentra disponible la Guía Regional de Prevención de Grooming Latam. El material sostiene que la seguridad no radica en vedar el acceso tecnológico, sino en cimentar vínculos de confianza, fomentar la alfabetización digital y ofrecer un acompañamiento empático, además de brindar recursos para detectar las diversas formas de violencia online.
La envergadura del fenómeno se refleja en datos de 2026. Según un informe de Unicef, Ecpat International e Interpol, uno de cada 25 menores consultados reveló que sus imágenes fueron alteradas para fabricar material sexual explícito mediante "deepfakes" durante el año previo.
Por su parte, la Internet Watch Foundation contabilizó en 2025 un total de 8.029 contenidos de abuso sexual producidos con IA. Se observó un ascenso drástico en el número de videos, que subieron de 13 en 2024 a 3.443 en 2025. Asimismo, el 97% del material de abuso infantil generado por esta vía involucraba a niñas.
El contacto prematuro con la tecnología también agrava el panorama. De acuerdo con el estudio Kids Online Argentina 2025, realizado por Unicef y Unesco, el 83% de los chicos de 9 a 11 años tuvo su primer teléfono con conexión antes de los 10, con un promedio de edad de 9,6 años.
A esto se le suma la accesibilidad de programas de IA generativa que permiten crear imágenes sin necesidad de capacidades técnicas complejas. Este uso indebido puede derivar en montajes sexuales, incluso sin que la víctima haya cedido material íntimo previamente.
Prevención: qué deben saber las familias
El manual define términos como "deepfake", que alude a contenidos alterados por IA para aparentar sucesos inexistentes, y "deepnude", empleado para referirse a imágenes trucadas con el fin de mostrar a alguien sin ropa.
Cuando estos recursos se utilizan para fabricar contenido sexual sin permiso, se configuran diversas formas de violencia digital. Si las víctimas son menores, el acto puede ser tipificado, según la ley y el caso, dentro de los delitos de material de abuso sexual infantil.
Ante estas amenazas, Grooming Latam sugiere reforzar la contención familiar. Aconseja forjar lazos de confianza, convenir pautas de uso de dispositivos, dialogar sobre los riesgos de exponer datos personales y educar sobre el consentimiento en el entorno digital.

















