A más de cuatro meses del femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en la ciudad de Córdoba, se siguen conociendo detalles sobre las pruebas en contra de Claudio Barrelier, el principal implicado en el hecho.
Además de identificarse 377 intentos de acceso a contenido pornográfico en sus equipos, la investigación determinó que Barrelier eliminó de su dispositivo móvil diálogos incriminatorios y dos imágenes de la menor, quien aparecía amordazada y atada sobre una cama, capturadas durante la madrugada en la que ocurrió el crimen.
Pese a sus intentos por borrar el rastro, los peritos informáticos lograron rescatar parte del material tras analizar su teléfono y los equipos de otros sospechosos.
“Guardaba fotografías a modo de trofeo”, declaró esta semana Fernanda Alaniz, abogada del padre de Agostina, en comunicación con El Doce de Córdoba.
Sin embargo, Barrelier no solo se deshizo de imágenes. También suprimió un texto enviado a la madre de la víctima mientras ella buscaba a su hija, y le dio instrucciones a su pareja para borrar una conversación luego de que ella oyera ruidos extraños dentro del domicilio.
Para el Ministerio Público Fiscal, estos actos no fueron aislados. En su requerimiento, el fiscal Garzón calificó estas acciones como un “patrón de conducta” enfocado en la eliminación y ocultamiento de pruebas.
“Si llamás a la Policía…”
Uno de los mensajes clave fue enviado a las 1:05 del 24 de mayo, cuando Melisa Heredia, la madre de Agostina, aún desconocía el paradero de su hija. Para el fiscal, el texto —que Barrelier borró de su propio equipo— buscaba disuadir a la mujer de pedir ayuda a las autoridades.
El intercambio fue el siguiente:
“¿Qué te pidió la A. a vos hoy, que me pidió tu num?”, consultó Melisa.
Barrelier respondió: “Si la podía llevar a la casa de un amigo, y le dije que no tenía movilidad”.
Cuando ella le preguntó por el amigo, él contestó: “No me dijo”. Melisa entonces le informó: “Hace como tres horas que se fue y no aparece. No sé qué hacer, si llamar a la Policía, y le pregunté a las amigas y no está con ellas. La llamo y tiene el cel apagado”.
La respuesta del acusado fue: “Si llamás a la Policía te pueden hacer estudios y estuviste consumiendo” (sic).
Aunque el mensaje ya no figuraba en su teléfono, se pudo recuperar gracias a que aún estaba guardado en el dispositivo de Melisa.

El fiscal Raúl Garzón.















