De acuerdo con el analista, refugiarse en el ayer es una manera de evadir el compromiso de transitar nuestra realidad actual.
A su vez, el profesional introdujo el término "faltacidad" para argumentar que cualquier dicha posible debe incorporar nuestras carencias, sufrimientos y traumas. Según explica, la felicidad plena es una ilusión, mientras que la "faltacidad" representa esa capacidad de abrazar las ausencias y las heridas.
Bajo este enfoque, el experto asegura que pretender una satisfacción total es un objetivo inalcanzable, puesto que desconoce la naturaleza limitada del ser humano.

















