Darío Giordano, quien estuvo casado con Romina Yan, rompió su silencio este lunes tras los dichos de su hijo Valentín, quien señaló públicamente haber sido víctima de agresiones por parte de su progenitor. Mediante un comunicado detallado, el empresario desestimó las denuncias de violencia, reivindicó su labor como padre y subrayó que no ventilará los conflictos familiares ante la prensa.
“Quiero ser tajante: niego categóricamente los señalamientos de violencia que se me imputan”, declaró Giordano en una de las partes fundamentales de su descargo.
Asimismo, aludió a una causa en la justicia sobre este asunto, destacando que el proceso concluyó con su sobreseimiento en 2018.
“Como siempre mantuve, tales episodios denunciados jamás ocurrieron y, por lo tanto, nunca pudieron ser probados”, sentenció.
Sobre la pérdida de Romina Yan y la vida familiar
El empresario inició su escrito repasando su historia personal, mencionando el inicio de su relación con Romina, su amor mutuo y la conformación de su familia junto a sus tres hijos.
“La partida inesperada de Romina derrumbó mi realidad. Jamás consideré una existencia sin ella. De repente, perdí a mi pareja y a la persona con la que proyectaba mi futuro”, redactó.
Giordano explicó que, pese a la desolación, debió seguir adelante debido a que sus hijos también estaban atravesando la pérdida de su madre.
“No tuve margen para detenerme. Había tres niños que habían perdido a su mamá y necesitaban de su padre. Desde ese momento, mi vida cambió por completo”, indicó.
En dicho marco, detalló que, si bien recibió múltiples sugerencias sobre cómo ejercer la paternidad, optó por avanzar junto a sus hijos.
“En el momento más vulnerable de mi vida, tratando de recomponer un hogar marcado por una pérdida irreparable, tuve que salir a defender mi rol como padre”, manifestó.
Giordano asumió que la dinámica familiar fue complicada y que no siempre tuvo las respuestas acertadas.
















