A menos de dos semanas de la segunda vuelta electoral, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de confesión católica, y su contrincante, el evangélico Flávio Bolsonaro, asistieron este lunes a liturgias dedicadas a Nuestra Señora de Aparecida. Esta conmemoración ocurre en medio de un clima de controversia religiosa que se ha instalado como un eje central de la campaña.
El debate sobre la fe se intensificó cuando circuló en plataformas digitales un video donde Flávio Bolsonaro afirmaba que, de llegar a la Presidencia, una de sus medidas iniciales sería decretar que "Brasil es del Señor Jesucristo". Estos dichos generaron especulaciones sobre si el candidato planeaba desplazar a la Virgen de Aparecida como patrona nacional.
Lula presenció una ceremonia en la capilla oficial del Palacio de Alvorada en compañía de la primera dama, Janja da Silva, además de funcionarios y dirigentes sociales. Al finalizar, el mandatario destacó la importancia de venerar a la Virgen, señalando que su imagen ha sido blanco de faltas de respeto en las semanas recientes.
















