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La figura de la Virgen de Aparecida cobra relevancia política en la contienda brasileña

A pocos días del balotaje, Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro participaron de actos religiosos en honor a la patrona de Brasil tras una serie de tensiones vinculadas a la fe.

Por Redacción
Lula y su mujer, con una imagen de la Virgen de Aparecida.
Lula y su mujer, con una imagen de la Virgen de Aparecida.

A menos de dos semanas de la segunda vuelta electoral, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de confesión católica, y su contrincante, el evangélico Flávio Bolsonaro, asistieron este lunes a liturgias dedicadas a Nuestra Señora de Aparecida. Esta conmemoración ocurre en medio de un clima de controversia religiosa que se ha instalado como un eje central de la campaña.

El debate sobre la fe se intensificó cuando circuló en plataformas digitales un video donde Flávio Bolsonaro afirmaba que, de llegar a la Presidencia, una de sus medidas iniciales sería decretar que "Brasil es del Señor Jesucristo". Estos dichos generaron especulaciones sobre si el candidato planeaba desplazar a la Virgen de Aparecida como patrona nacional.

Lula presenció una ceremonia en la capilla oficial del Palacio de Alvorada en compañía de la primera dama, Janja da Silva, además de funcionarios y dirigentes sociales. Al finalizar, el mandatario destacó la importancia de venerar a la Virgen, señalando que su imagen ha sido blanco de faltas de respeto en las semanas recientes.

El jefe de Estado, perteneciente al Partido de los Trabajadores (PT), subrayó que en una democracia civilizada debe existir tolerancia y libertad para profesar cualquier culto. Asimismo, el mandatario, quien quedó por detrás de Bolsonaro en la primera vuelta del 4 de octubre con un 45,16% frente al 47,03%, vinculó sus políticas de vivienda, como "Mi Casa, Mi Vida", con los valores de la Campaña de la Fraternidad de la Iglesia católica.

Brasil ostenta ser la nación con más católicos en el mundo (57%), aunque este grupo ha disminuido frente al auge de los evangélicos, que ya representan el 27% de la población y poseen gran peso en el Congreso y los medios de comunicación.

Por su parte, Flávio Bolsonaro, representante del Partido Liberal (PL), asistió a la Catedral Metropolitana de Brasilia junto a su esposa, Fernanda Bolsonaro, donde fue reconocido por el sacerdote Agenor Vieira. El candidato, quien lidera las encuestas de cara al balotaje del 25 de octubre, aclaró que su asistencia respondió a un gesto de respeto hacia la fe de gran parte de la ciudadanía. Días atrás, el político se había reunido con el arzobispo de Brasilia, quien le entregó una estatuilla de la Virgen.

Al término de la misa, Bolsonaro se refirió a un fallo del Supremo Tribunal Federal que habilitó sus visitas a su padre, el exmandatario Jair Bolsonaro, quien permanece encarcelado por cargos de intento de golpe. El candidato calificó la situación de su padre como una "injusticia" cometida por la justicia brasileña, tras tres meses sin poder verlo.

Mientras tanto, el vicepresidente Geraldo Alckmin, de fe católica, manifestó su inquietud ante los comentarios polémicos sobre la patrona. Ante la creciente presión mediática, Flávio Bolsonaro desmintió cualquier intención de remover a la Virgen de su lugar y acusó al PT de difundir noticias falsas sobre sus declaraciones.

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