Una situación insólita empañó el empate 0-0 entre All Boys y Godoy Cruz en el estadio de Floresta, correspondiente a la jornada 33 del Grupo A de la Primera Nacional. El árbitro Nicolás Lamolina, hijo del histórico Francisco Lamolina, quedó en el centro de la escena tras cobrar un penal para el equipo mendocino por una falta que, según las protestas, había ocurrido fuera del área.
El caos se desató en los minutos finales del cotejo. Lamolina sancionó la pena máxima al considerar que el contacto contra Axel Rodríguez había sido dentro del área. Ante esto, los jugadores del equipo local, liderados por Iván Zafarana —quien terminó siendo expulsado—, rodearon al juez portando un celular para demostrar que la infracción había ocurrido afuera. En esta categoría no existe el VAR ni está permitido utilizar imágenes televisivas para corregir decisiones arbitrales.
















