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Irán dicta pena capital contra Najmeh Amini, de 23 años, por mensajes en internet: "No olviden mi nombre, quizás sea mi última vez"

Una estudiante de contabilidad fue sentenciada a muerte tras ser hallada culpable de insultar al profeta Mahoma a través de plataformas digitales. La joven permanece privada de su libertad desde inicios de este año.

Por Redacción
Najmeh Amini
Najmeh Amini

Najmeh Amini, una joven iraní de 23 años que cursaba estudios de contabilidad, recibió una condena a muerte dictada por el sistema judicial de Irán debido a publicaciones en redes sociales calificadas como blasfemas. Actualmente, se encuentra recluida en la cárcel de Vakilabad, situada en Mashhad, al noreste del territorio, sumando además otra pena de cárcel superior a los 12 años en un proceso judicial paralelo.

Este fallo judicial ha generado una ola de críticas por parte de defensores de los derechos humanos a nivel global, quienes denuncian que la ejecución se utiliza como un mecanismo para censurar voces opositoras y reprimir el derecho a la libre expresión.

La joven fue procesada bajo el cargo de "sab ol-nabi", figura legal que sanciona las ofensas dirigidas contra el profeta Mahoma. Si bien el tribunal dictaminó la pena máxima, el veredicto aún no es definitivo, ya que la defensa tiene la posibilidad de recurrir ante la Corte Suprema iraní.

Amini fue arrestada durante el auge de las movilizaciones contra el Gobierno que tuvieron lugar a comienzos de 2026. Desde aquel momento, ha permanecido en manos de las autoridades, enfrentando distintos juicios por sus posteos y por supuestos actos que atentan contra la seguridad del Estado.

En septiembre, desde su lugar de encierro, la joven hizo circular una grabación de audio suplicando por apoyo internacional y manifestando su pavor ante la inminencia de la ejecución.

La investigación sobre la estudiante comenzó a partir de una intervención de la unidad FATA, el departamento de policía cibernética encargado de vigilar las interacciones en la web, al considerar que ciertos comentarios de Amini eran agraviantes hacia figuras centrales del islam chiita.

El veredicto fue emitido por la Sala Sexta del Tribunal Penal de Jorasán Razaví, a cargo del juez Javad Asian-Yazd, quien sentenció a la joven a la pena capital por blasfemia.

Durante el proceso, la defensa sostuvo que los mensajes no fueron emitidos de manera consciente. Amini alegó haber consumido setas alucinógenas, argumentando que escribió tales frases bajo los efectos de esas sustancias sin intención real de ofender. Su abogado defendió la teoría del desliz involuntario, buscando exculparla de una mala intención deliberada.

El tribunal, sin embargo, desestimó esta versión. El magistrado cuestionó por qué la joven, bajo el efecto de estupefacientes, no atacó a otros enemigos del Estado, como Israel o Estados Unidos, y puso en duda su capacidad de elegir voluntariamente la plataforma digital si hubiera estado alterada.

Aunque la normativa iraní contempla eximentes ante expresiones sin intención o bajo estados alterados de conciencia, la corte desestimó estos argumentos. El texto original de los comentarios nunca fue divulgado de forma oficial.

La repercusión del caso de Amini escaló a nivel mundial tras la difusión del audio grabado en el centro de detención de Vakilabad.

En dicho material, la estudiante solicitó que la ONU y diversas ONGs intercedan en su causa. "No busco ser una heroína, solo quiero ser su voz", suplicó en la grabación.

La joven también expresó su dolor por el sufrimiento de sus padres durante su encierro, describiéndose como una persona inocente con sueños que mantener.

"Recuerden quién soy, puede que no pueda volver a hablar", advirtió, generando gran inquietud entre observadores internacionales.

A pesar de las circunstancias, ella expresó sus deseos de vivir en un entorno libre y rogó para que su situación no quede en el olvido, mientras activistas critican la falta de garantías procesales y las condiciones de su encarcelamiento.

La detención de Najmeh Amini ocurrió a principios de febrero de 2026, a raíz de las protestas masivas acontecidas en enero. Dichas movilizaciones, motivadas por la crisis económica y el malestar social, fueron reprimidas con dureza, resultando en miles de arrestos.

Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), se estima que más de 50.000 personas fueron aprehendidas durante aquellos disturbios.

Amini fue trasladada de Mashhad a la prisión de Vakilabad tras su captura. Además del juicio por blasfemia, un tribunal revolucionario la condenó a 12 años y medio de prisión por otros cargos relacionados con propaganda contra el régimen y actos contra la seguridad nacional.

Este episodio reaviva las dudas sobre el sistema penal iraní y su trato hacia la libertad de expresión.

El artículo 262 del Código Penal Islámico impone la pena de muerte por blasfemias contra el profeta. No obstante, el artículo 263 permite excepciones si la ofensa se cometió por error, coacción o sin intención, lo cual podría derivar en castigos como latigazos en lugar de la ejecución.

A pesar de que su defensa se amparó en estas normas, el tribunal mantuvo la condena, dejando ahora la última palabra en manos de la Corte Suprema, instancia necesaria para confirmar el fallo.

Las organizaciones defensoras de derechos humanos instan a que esta sentencia sea revocada, alertando sobre el riesgo que supone utilizar la pena de muerte como castigo por publicaciones digitales.

La condena de Amini ocurre en medio de una creciente preocupación por el uso de la pena capital en Irán.

De acuerdo con Iran Human Rights (IHRNGO), más de 600 ejecuciones se registraron en el país durante el año 2026.

Mahmood Amiry-Moghaddam, director de esta organización, advirtió que este caso sienta un precedente peligroso que podría normalizar el uso de la pena de muerte contra usuarios de redes sociales.

El experto señaló que, si no existe una reacción internacional firme, este tipo de condenas podrían proliferar.

Un antecedente directo ocurrió el 8 de mayo de 2023, cuando Yousef Mehrad y Sadrollah Fazeli-Zare fueron ejecutados bajo cargos similares relacionados con la blasfemia en redes. (EFE)

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