Después de días en situación delicada dentro de la unidad de cuidados intensivos del Policlínico, el estado de salud de Cristian presentó indicios alentadores. Pese a que el lunes debió ser sedado e intubado nuevamente debido a episodios de ansiedad, el miércoles los especialistas lograron quitarle el respirador y trasladarlo a una sala de terapia intermedia. Raúl Gil, en comunicación con El Chorrillero, señaló que la recuperación es un proceso cotidiano bajo estricto monitoreo para evaluar posibles daños físicos permanentes.
A pesar de los avances, su padre explicó que mantienen una vigilancia constante por la severidad del traumatismo craneal que padeció. Aunque Cristian ya se encuentra consciente y al tanto de haber protagonizado un siniestro, su familia prefiere evitar el tema para proteger su estado anímico, aunque notan que, por instantes, el joven atraviesa momentos de profunda congoja mientras permanece internado.

















