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El Senado brasileño avala recortar la semana laboral a poco tiempo del balotaje

La Cámara Alta dio luz verde a la disminución de la carga horaria a 40 horas semanales. Esta reforma implica la supresión del régimen de trabajo "6x1" y el establecimiento de una jornada de descanso adicional.

Por Redacción
Flávio Bolsonaro y Lula se enfrentarán en el balotaje.
Flávio Bolsonaro y Lula se enfrentarán en el balotaje.

La reforma constitucional, impulsada por el jefe de Estado Luiz Inácio Lula da Silva, permitió suprimir el esquema de seis días de actividad por uno de reposo y añadir una jornada libre extra, tras completarse dos instancias de votación durante la misma jornada parlamentaria.

El Senado de Brasil ratificó este miércoles el recorte de la carga horaria semanal de 44 a 40 horas, manteniendo las retribuciones económicas, a solo 11 días de la segunda vuelta electoral. Este proyecto, respaldado por Lula, también erradica el modelo de trabajo “6 por 1” al añadir una jornada de descanso cada siete días.

La medida es una enmienda a la Carta Magna y consiguió el visto bueno tras dos sufragios sucesivos en el marco de la misma sesión. La iniciativa es uno de los pilares electorales de Lula, quien aspira a la reelección el próximo 25 de octubre frente al senador Flávio Bolsonaro.

La postura del legislador fue clave para conseguir el apoyo de los senadores de la oposición, cuyos bloques habían dejado la decisión a criterio personal de cada miembro. El candidato del Partido Liberal, que inicialmente se oponía, cambió de postura un día antes aludiendo a la necesidad de escuchar el pedido social. Bolsonaro no asistió físicamente al recinto y sufragó de manera virtual desde Porto Alegre, donde cumplía agenda proselitista.

A través de la plataforma X, Lula compartió un video festejando la sanción de la ley y manifestó: “Luchamos, discutimos y presionamos para garantizar que el Congreso votara este año el fin del 6×1. Pero la voz del pueblo fue la que me guió para que, juntos, garantizáramos más tiempo para descansar, acompañar a los hijos y estar con quienes amamos. ¡Más dignidad y calidad de vida para el pueblo brasileño!”.

El dictamen provocó advertencias entre los parlamentarios del oficialismo. La portavoz gubernamental en la Cámara Alta, Teresa Leitão, previno sobre eventuales cambios si Bolsonaro triunfa en los comicios. “Hay gente que no quiere que esta votación termine hoy. Por eso, debemos mantenernos vigilantes para impedir retrocesos en el futuro”, advirtió. Por su parte, el presidente del Senado, Davi Alcolumbre, señaló que el ajuste impactará en “millones de personas de diferentes realidades del país”. Según proyecciones sindicales, cerca de 22 millones de trabajadores se verán beneficiados por la reducción horaria, cumpliendo así con un reclamo histórico de las clases populares.

Desde el sector que apoya a Bolsonaro, el senador Esperidião Amin solicitó negociar con el empresariado para “amortiguar los impactos presupuestarios que conllevarán las medidas”. La iniciativa genera rechazo entre los sectores productivos y corporativos. La Federación de Comercio de São Paulo vaticinó un incremento del 22% en el valor de la hora de trabajo y advirtió que la política podría derivar en el despido de 1,2 millones de personas.

El senador Randolfe Rodrigues, del Partido de los Trabajadores, desestimó estos pronósticos al asegurar que con esto “Brasil se sitúa así al nivel de los países más desarrollados”. Como ejemplo, mencionó los casos de Alemania, Noruega, Finlandia, Australia, Francia y los Países Bajos.

Otros legisladores opositores que votaron a favor cuestionaron la premura del debate parlamentario y el supuesto “uso del aparato estatal” condicionado por el calendario electoral.

El plan de reducción de horas laborales en Brasil establece un período de implementación de 14 meses para transitar desde las 44 horas vigentes hasta el nuevo máximo de 40 horas semanales. Dos meses después de publicada la normativa, el límite será de 42 horas, y al completar un año adicional, se fijará definitivamente en 40.

Alcolumbre fue objeto de críticas por parte de la oposición al incluir el tema en la agenda legislativa faltando menos de dos semanas para el balotaje presidencial. No obstante, se defendió alegando que cumplió con el compromiso de tratar el proyecto “con responsabilidad, diálogo y respeto por las normas de procedimiento”. (EFE-AFO)

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