A pesar de la importante concentración popular frente al edificio del Congreso, los legisladores de la oposición no consiguieron reunir el número requerido para dar inicio a la sesión especial en la Cámara baja, la cual tenía como fin principal derogar el DNU 70/23 promulgado por el Ejecutivo.
Una vez superado el lapso de treinta minutos establecido por el reglamento desde la hora de citación, el recinto contaba con la asistencia de 121 parlamentarios, resultando insuficiente al requerirse un piso de 129 para habilitar el debate.
La administración nacional celebró la caída de la sesión, destacando las faltas estratégicas de ocho integrantes de Provincias Unidas —incluyendo a la jefa del bloque, Gisela Scaglia, además de los jujeños Jorge Rizzotti y María Inés Zigarán, quienes responden al mandatario provincial Carlos Sadir—, así como de los tres tucumanos del bloque Independencia y el representante misionero de Argentina Federal, "Colo" Vancsik.
Los legisladores José Luis Garrido, del espacio Por Santa Cruz, y Loma Avila, de Provincias Unidas, ingresaron al recinto recién cuando el titular de la Cámara, Martín Menem, ya había decretado la suspensión del encuentro por falta de respaldo reglamentario.
El grupo de 121 diputados que sí se hizo presente estuvo integrado por miembros de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, diversos legisladores de Provincias Unidas y Argentina Federal, además de representantes de Elijo Catamarca y la Coalición Cívica.
















