Especialistas de diversos países hallaron una variedad vegetal inédita en la cadena montañosa de los Andes, a la cual nombraron "Salvia Messii" haciendo alusión a su distintiva coloración celeste y blanca.
El descubrimiento tuvo lugar en territorio peruano y fue certificado a través de un estudio detallado en la publicación académica "Phytotaxa", donde se examinaron los rasgos biológicos del ejemplar que inspiraron su denominación.
El uso de la doble "i" al final del nombre responde a una convención del latín que indica pertenencia, vinculando simbólicamente la planta con la figura del capitán de la Selección Argentina al combinar el lenguaje científico con la relevancia cultural del rosarino.















