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Finanzas en pareja: cómo la gestión doméstica impacta en el presupuesto y la armonía diaria

Una investigación de Focus Market y Naranja X reveló que más de tres de cada diez familias experimentan tensiones vinculadas al dinero. El informe analiza cómo la falta de organización en los gastos comunes genera costos ocultos y desgastes en la convivencia.

Por Redacción
La economía del hogar, un punto de conflicto entre familias y parejas.
La economía del hogar, un punto de conflicto entre familias y parejas.

Un reporte elaborado por la consultora Focus Market pone de manifiesto que un tercio de las parejas y grupos familiares que conviven atraviesa conflictos frecuentes debido a la administración de los desembolsos compartidos.

El relevamiento, concretado junto a la fintech Naranja X entre 3850 consultados a nivel federal, introduce el concepto de “factura invisible”. Este término alude al perjuicio económico, social y emocional derivado de la desorganización, la pérdida de tiempo y el costo de oportunidad del dinero.

Aunque la digitalización financiera llegó a 16 millones de hogares, de los cuales la mayoría son convivientes, la gestión del presupuesto diario sigue siendo rudimentaria. Gastos como alquileres, expensas y servicios se administran mediante transferencias fragmentadas, planillas caseras y conversaciones informales por mensajería.

Esta metodología provoca que más del 80% de los hogares deba dedicar parte de su tiempo mensual a organizar pagos y subsanar errores. De este grupo, el 52% invierte entre media hora y dos horas al mes, mientras que un 32% sobrepasa ese tiempo, con un 10% llegando a utilizar hasta cinco horas y un 22% superando dicho umbral.

El tiempo invertido implica al menos 24 horas anuales dedicadas a la logística hogareña. Al valorar estas horas según el costo promedio del trabajo, esto arroja un costo de oportunidad de $132.507 al año.

La desorganización no solo afecta los números, sino también el clima del hogar. Un 28% de los consultados admitió haber discutido por dinero durante el último año, y un 34% prefiere no reclamar pagos para evitar altercados, absorbiendo así el gasto personalmente. En contrapartida, un 38% asegura no tener problemas por este motivo.

Las estrategias de pago son diversas: un 30% divide el total en partes iguales, un 26% asigna rubros, un 16% aporta proporcionalmente a sus ingresos, un 15% paga según la liquidez del momento y un 13% utiliza una caja común.

Si bien la falta de ingresos explica la mitad de las disputas, el 40% de los roces se atribuye a errores de gestión, como olvidos, falta de claridad en los aportes y la mezcla de fondos personales con colectivos. Según Damián Di Pace, director de Focus Market, compartir gastos requiere una coordinación constante de fechas, tareas y saldos que, al estar dispersos en múltiples canales, aumenta la probabilidad de malentendidos.

El estudio también resalta que siete de cada diez argentinos desaprovechan los rendimientos que ofrecen las billeteras virtuales. Mientras que un 38% mantiene el dinero inmovilizado en cuentas sin beneficios, un 22% transfiere el efectivo por adelantado a quien administra y un 10% prefiere el retiro en efectivo. Solo el 30% aprovecha herramientas de inversión para generar intereses mientras aguarda el vencimiento de sus obligaciones.

Para ejemplificar, en un hogar con un gasto fijo mensual de $1.191.958, el dinero inmovilizado durante diez días al mes implica una pérdida anual de $74.457 por no aplicar cuentas remuneradas (basado en una TNA del 19%). Si a esto se suman los $132.507 por costo de tiempo y $53.273 por recargos debido a pagos tardíos, una administración ineficiente puede costar a una familia hasta $260.237 anuales.

“El desafío actual no es mover el dinero, sino gestionarlo mejor mientras espera ser utilizado”, concluyó Di Pace, señalando que optimizar el flujo de fondos permite mejorar la salud financiera doméstica sin necesidad de incrementar los ingresos.

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