La comunidad de Limoges, un centro urbano de 130 mil habitantes ubicado en la zona central francesa, contempla con profundo dolor los restos de su sede de gobierno local. La estructura fue consumida por las llamas provocadas por individuos enmascarados durante las movilizaciones contra la suba del costo de vida que se desarrollaron el sábado a nivel nacional.
"Es una catástrofe, una imagen penosa, no tengo palabras", manifestó a la agencia EFE un vecino llamado Laurent, quien observaba con su hijo en brazos el estado ruinoso del inmueble, un monumento histórico datado de finales del siglo XIX.
"Es una vergüenza, intento no llorar, no encuentro explicación; la verdad es que todos estamos igual, me siento deshecha", confesó otra residente, Sandrine Flacard.
Una multitud de ciudadanos se congrega constantemente para registrar los daños mediante fotos y grabaciones, mientras comparten su angustia. Muchos se abrazan y se consuelan ante la magnitud de la destrucción.
Mientras tanto, los cuerpos de bomberos y agentes municipales permanecen en la zona, a pesar de que el fuego ya fue sofocado. Guillaume Guérin, alcalde de la ciudad, informó que si bien el sector histórico resultó destruido, el área administrativa logró ser preservada.
















