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El gobierno italiano evalúa leyes más estrictas ante el aumento de los desmanes juveniles

Giorgia Meloni convocó a una reunión de emergencia tras los episodios de violencia en Milán, Turín y otras ciudades italianas. El foco está puesto en endurecer las normativas penales contra menores involucrados en disturbios.

Por Redacción
Tras el caos, Meoli convoca una cumbre de orden público.
Tras el caos, Meoli convoca una cumbre de orden público.

La sucesión de ataques protagonizados por grupos de jóvenes en los centros urbanos de Milán, Bolonia y Turín motivó que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, citara a su gabinete para abordar la crisis, luego de una serie de deliberaciones con los vice primeros ministros Matteo Salvini y Antonio Tajani sobre el preocupante panorama.

La mandataria organizó el encuentro para supervisar el control del espacio público, examinar los informes de inteligencia sobre un fenómeno poco claro y, según anticipó, "valorar instrumentos adicionales para sancionar a quienes aprovechan las manifestaciones para fomentar el caos y la violencia".

Durante la sesión, se analizó el marco legal aplicable a los menores, subrayando la necesidad de coordinar con el presidente de la República, Sergio Mattarella, en temas de índole similar.

De la reunión forman parte los vice primeros ministros Matteo Salvini (vía remota) y Antonio Tajani, junto a los titulares de Interior, Defensa y Agricultura, Matteo Piantedosi, Guido Crosetto y Francesco Lollobrigida, respectivamente. También participan los subsecretarios Alfredo Mantovano y Giovanbattista Fazzolari, así como los máximos responsables de las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia.

Se prevé una nueva cumbre durante la jornada para tratar el presupuesto, contando con la presencia de Meloni, los referentes de la coalición y el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti.

El oficialismo evalúa replicar un esquema similar al decreto de Caivano, una norma vigente destinada a frenar la delincuencia juvenil y la deserción escolar en zonas críticas, la cual permite advertencias formales a menores desde los 12 años y agiliza detenciones en casos de microtráfico.

Desde Forza Italia, se propuso realizar un Consejo de Ministros directamente en Milán para demostrar el respaldo del Estado a los comerciantes y ciudadanos damnificados, una iniciativa que el Ejecutivo aún considera.

Salvini propuso convertir en decreto aspectos de su proyecto de ley de seguridad, actualmente en discusión en el Senado. El líder de la Liga impulsa la extensión a menores de la detención preventiva, además de tipificar como delito la agresión a funcionarios públicos —con penas de hasta cinco años y multas de 15.000 euros— y prohibir reuniones para los líderes de bandas violentas.

"No se trata de descontento social; la izquierda debe condenar estos hechos. Solicito detención preventiva inmediata para menores implicados en saqueos", declaró Salvini, quien además abogó por mayor autonomía operativa para la policía, incluyendo el uso de Taser y cañones de agua.

Por su parte, Hermanos de Italia busca sumar apoyo opositor para una ley que tipifique la conspiración criminal contra quienes organizan, incluso de forma digital, la transformación de protestas en guerrillas urbanas.

Forza Italia, en una reunión encabezada por Tajani, también exigió reforzar el programa de patrullaje "calles seguras", sumar personal de seguridad y aplicar máxima dureza contra los menores que participan en vandalismo, pidiendo agilizar el enjuiciamiento de adolescentes de 14 a 17 años.

Matteo Renzi, líder de Italia Viva, condenó los ataques, atribuyéndolos a criminalidad pura y ajena a problemas sociales. "Lo que vimos en Milán, con jóvenes atacando a la policía y saqueando comercios, es delincuencia injustificada", manifestó el ex primer ministro.

Los daños materiales en Milán continúan incrementándose tras dos días de disturbios. Según Marco Barbieri, de Confcommercio, las pérdidas económicas estimadas rondan el millón de euros, sin contar el impacto negativo por cancelaciones en el sector hotelero y gastronómico y el deterioro de la imagen internacional de la ciudad.

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