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Villa Mercedes

El progenitor del joven atropellado y abandonado se expresó tras el alta médica: “Su vida quedó en manos de Dios”

Tras atravesar dos semanas de incertidumbre, Cristian Gil retornó a su hogar para proseguir con su rehabilitación. El joven aún arrastra secuelas físicas y requiere seguimiento neurológico, al tiempo que avanza el proceso legal por el siniestro vial.

Por Redacción
Cristian Gil fue dado de alta el lunes al mediodía.
Cristian Gil fue dado de alta el lunes al mediodía.

Se cumplieron 15 días desde la madrugada del 4 de octubre, cuando Cristian Gil fue embestido por un automóvil en la intersección de las calles Pueyrredón y Chacabuco, en Villa Mercedes. El conductor de un Peugeot 2008 huyó de la escena sin prestar asistencia, dejando al joven herido de gravedad sobre la calzada. Este lunes, tras su internación en el Policlínico Regional “Juan Domingo Perón”, el paciente regresó a su vivienda en el barrio La Ribera para continuar con los cuidados necesarios.

A pesar de padecer dolores en el brazo y el hombro debido a una fisura en el omóplato, además de múltiples escoriaciones, los especialistas autorizaron que su tratamiento prosiga de manera ambulatoria. Cristian deberá fortalecer su estado físico tras su prolongado reposo y mantener controles estrictos por las alteraciones neurológicas experimentadas durante su hospitalización.

“Estamos muy felices como padres, agradecidos a Dios por su recuperación. Superó todos los pronósticos médicos con una evolución rápida y muy positiva. Sin embargo, hay procesos que requieren más tiempo, particularmente lo neurológico; los doctores nos indicaron que el cerebro necesita unos seis meses para estabilizar sus funciones cognitivas”, relató Rubén Gil, el padre del accidentado, a El Chorrillero.

El joven no tiene memoria del hecho y, por el momento, su familia opta por no interrogarlo sobre lo ocurrido, aunque él ya ha observado registros audiovisuales del choque en su móvil. Su padre comentó que se encuentra anímicamente bajo y con sensación de debilidad.

La parte neurológica exige máxima precaución. Gil detalló que, previo a recibir el alta el pasado viernes, un electroencefalograma detectó pequeñas descargas eléctricas compatibles con convulsiones, a pesar de que no se exteriorizaban físicamente. Por ello, le recetaron medicación específica y prolongaron su estadía hospitalaria. Finalmente, obtuvo el alta el lunes con un tratamiento a seguir hasta su próxima revisión con el especialista dentro de tres meses. Sobre el estado de sus pulmones, su padre indicó que, si bien falta camino por recorrer, muestran una mejoría constante.

En su domicilio, la familia restringe las visitas para no sobrecargar al joven.

Rubén rememoró la dureza de los días en el hospital, reconociendo que recién ahora dimensiona la gravedad de las dos semanas transcurridas: “Tomamos conciencia de que estuvo nueve días inconsciente. Aunque fueron jornadas muy intensas, ahora sentimos que el tiempo pasó volando”.

Durante este lapso, sus padres vivieron momentos de angustia mientras monitoreaban el avance judicial. Rubén agradeció el profesionalismo del personal del Policlínico y el respaldo constante de seres queridos, vecinos y amigos en Villa Mercedes. Asimismo, valoró la labor de la Policía y el área de Accidentología, que mantuvieron comunicación fluida con la familia, así como la ayuda de quienes facilitaron imágenes de cámaras de seguridad y las cadenas de oración.

“Es una instancia para reflexionar y otorgarle valor a las cosas importantes”, meditó.

La mejoría de Cristian no disipa el trauma vivido por sus padres cuando la vida de su hijo corría peligro real. Rubén confesó haber sentido una impotencia absoluta al notar que el destino de su hijo ya no dependía de sus esfuerzos.

“Como padres intentamos protegerlos siempre, pero ante esta situación, nuestra intervención no alcanzaba. Su vida dependía enteramente de Dios, y es evidente que hubo una intervención divina al ver cómo sobrevivió a semejante impacto”, declaró.

Mientras Cristian sigue adelante con su recuperación, la causa judicial sigue su curso.

Gonzalo Suárez, el conductor que protagonizó el choque, se encuentra detenido en el Servicio Penitenciario Provincial. Se le imputan cargos por lesiones graves culposas agravadas por la fuga y la falta de auxilio, además de abandono de persona y ocultamiento de elementos probatorios. El 15 de octubre, el magistrado Santiago Ortiz dictaminó una prisión preventiva de 60 días.

“Solo le pedimos a la Justicia que cumpla con su función. Si cometió un error, deberá responder por ello. Confío en que cada uno pagará por sus acciones, ya sea mediante la justicia terrenal o la divina”, concluyó.

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