El proceso judicial por los expedientes Los Sauces y Hotesur dio inicio este viernes con los cargos contra la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo y un conjunto de empresarios que mantuvieron acuerdos comerciales con los entes de la familia. La Fiscalía plantea que los exjefes de Estado estuvieron al frente de una red que se valió de arrendamientos de inmuebles y hoteles para introducir capitales de origen espurio en su haber patrimonial.
“Se llevó a cabo una sofisticada red de corrupción” que se mantuvo por más de doce años, posibilitando el desvío de fondos estatales por sumas millonarias, expone la pieza acusatoria desarrollada por los fiscales federales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, cuya presentación oral comenzó en la sede judicial de Comodoro Py.
La imputación señala a Cristina Kirchner como la figura central del sistema. Según el escrito, la exjefa de Estado “planificó, ejecutó y condujo un esquema de reciclaje de activos de origen ilícito” a través de la compañía Los Sauces, fundada junto a su cónyuge y su hijo.
La Fiscalía argumenta que esta plataforma permitió procesar dinero proveniente de contratistas que mantenían relaciones de negocios con el Estado, valiéndose de contratos de alquiler y actividades hoteleras.
Los arrendamientos bajo sospecha y los ingresos de Los Sauces
Uno de los pilares de la acusación es el uso de acuerdos de alquiler que, a criterio de la Fiscalía, fueron una simulación para mover dinero hacia la familia Kirchner.
Entre el inicio de 2009 y el tercer mes de 2016, Los Sauces facturó cerca de 25 millones de pesos en conceptos de alquileres. El 88% de dichos ingresos provino de intercambios comerciales con sociedades pertenecientes a los grupos de Lázaro Báez y Cristóbal López.
Para la parte acusadora, esta alta concentración de ingresos es prueba de que la firma operaba como una herramienta para ingresar fondos dudosos al patrimonio personal de los Kirchner.
El expediente detalla que las corporaciones de Cristóbal López y Carlos Fabián De Sousa arrendaron activos de Los Sauces en Puerto Madero, entre ellos una unidad dúplex con cinco plazas de estacionamiento y un departamento con sus respectivas dependencias.
Por dichos contratos, las entidades vinculadas a estos empresarios abonaron poco más de 18 millones de pesos.















