Durante la audiencia de imputación contra Raúl Agustín Bullones por el asesinato de Gabriela Centeno en el barrio República, sus abogados centraron su estrategia en cuestionar la identidad de los restos humanos hallados en el terreno donde la pareja vivía. Debido al avanzado deterioro del cuerpo, el juzgado dispuso un análisis de ADN óseo contrastado con material genético de la progenitora de la fallecida, cuyos resultados se esperan para dentro de 20 días. A continuación, se detalla el procedimiento técnico, su nivel de precisión y la relevancia de esta prueba para el proceso judicial.
En el acto de formalización de cargos realizado el jueves, la defensa pública, representada por Cecilia Cabello, solicitó la anulación de la aprehensión basándose en la falta de vínculo comprobado entre el acusado y la víctima, así como en las dudas sobre la identidad del cuerpo. No obstante, la magistrada Agustina Dopazo Samper desestimó el pedido.
Los restos de la mujer, de 42 años, fueron localizados el 13 de octubre sepultados a 45 centímetros bajo tierra en el asentamiento La Patrona. El cadáver presentaba un seccionamiento en el cuello y signos de desmembramiento: mientras que la cabeza, el antebrazo y la mano izquierda estaban en una bolsa plástica, el tronco se hallaba envuelto en una frazada. Además, se constató la ausencia de tres falanges en la mano derecha.
El examen tanatológico, llevado a cabo por la forense Marcela Gómez, estimó que el deceso ocurrió hace aproximadamente dos meses. La inspección reveló hematomas en el torso, el rostro y la espalda, indicativos de golpes, además de lesiones en la zona de las mamas y ambos oídos.
Tras la negativa de Bullones a prestar declaración, su defensora cuestionó la captura ocurrida el 16 de octubre en Las Heras, Mendoza. Cabello argumentó que, según la necropsia, los restos son imposibles de identificar visualmente, señalando que el cuerpo había perdido su dermis y apenas conservaba una marca rosada que correspondería a un tatuaje.















