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Estudio genético de restos óseos será determinante para confirmar la identidad en el femicidio de Gabriela Centeno

La defensa de Raúl Agustín Bullones puso en duda que el cadáver pertenezca a la víctima. La Justicia aguarda la comparación de ADN con el perfil genético de la madre de la mujer, cuyos datos estarán listos en tres semanas.

Por Redacción
“El cuerpo es irreconocible”: cómo es el análisis de ADN óseo que será clave en el caso Gabriela Centeno
“El cuerpo es irreconocible”: cómo es el análisis de ADN óseo que será clave en el caso Gabriela Centeno

Durante la audiencia de imputación contra Raúl Agustín Bullones por el asesinato de Gabriela Centeno en el barrio República, sus abogados centraron su estrategia en cuestionar la identidad de los restos humanos hallados en el terreno donde la pareja vivía. Debido al avanzado deterioro del cuerpo, el juzgado dispuso un análisis de ADN óseo contrastado con material genético de la progenitora de la fallecida, cuyos resultados se esperan para dentro de 20 días. A continuación, se detalla el procedimiento técnico, su nivel de precisión y la relevancia de esta prueba para el proceso judicial.

En el acto de formalización de cargos realizado el jueves, la defensa pública, representada por Cecilia Cabello, solicitó la anulación de la aprehensión basándose en la falta de vínculo comprobado entre el acusado y la víctima, así como en las dudas sobre la identidad del cuerpo. No obstante, la magistrada Agustina Dopazo Samper desestimó el pedido.

Los restos de la mujer, de 42 años, fueron localizados el 13 de octubre sepultados a 45 centímetros bajo tierra en el asentamiento La Patrona. El cadáver presentaba un seccionamiento en el cuello y signos de desmembramiento: mientras que la cabeza, el antebrazo y la mano izquierda estaban en una bolsa plástica, el tronco se hallaba envuelto en una frazada. Además, se constató la ausencia de tres falanges en la mano derecha.

El examen tanatológico, llevado a cabo por la forense Marcela Gómez, estimó que el deceso ocurrió hace aproximadamente dos meses. La inspección reveló hematomas en el torso, el rostro y la espalda, indicativos de golpes, además de lesiones en la zona de las mamas y ambos oídos.

Tras la negativa de Bullones a prestar declaración, su defensora cuestionó la captura ocurrida el 16 de octubre en Las Heras, Mendoza. Cabello argumentó que, según la necropsia, los restos son imposibles de identificar visualmente, señalando que el cuerpo había perdido su dermis y apenas conservaba una marca rosada que correspondería a un tatuaje.

Asimismo, la letrada criticó la presentación tardía del informe forense y argumentó que el reconocimiento por parte de familiares no constituye una prueba técnica, dado que no se hallaron huellas dactilares y el acta oficial lo registró como “NN”. “Sin un ADN, la identidad no está corroborada”, afirmó.

La fiscal de Género, Delia Bringas, junto a su adjunta Marisol Boschi, refutó estos argumentos. Explicaron que, inicialmente, los vecinos del lugar reconocieron a la víctima por su fisonomía y color de cabello, además de las circunstancias del hallazgo en su propiedad. También mencionaron anillos reconocidos por allegados, incluyendo uno que Gabriela pretendía vender para costear su regreso a Mendoza.

Otro punto clave fue una manta que solía usar la víctima, hallada junto a los restos. El 15 de octubre, los familiares reconocieron formalmente varios tatuajes, entre ellos los nombres de los hijos de Gabriela y el del sospechoso, una flor y un diseño compartido con su hermana.

La fiscal ratificó que el cotejo genético aportará el sustento científico necesario. Tras valorar estos indicios, la jueza Dopazo Samper ratificó la legalidad de la detención, considerando que la investigación cuenta con fundamentos sólidos y descartando irregularidades procedimentales.

La médica Patricia Gallardo, decana de Medicina de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo), explicó que este tipo de análisis se vuelve indispensable cuando la descomposición o el daño estructural impiden otros métodos de identificación, especialmente ante la falta de historias clínicas o registros dentales.

Sobre Gabriela, la fiscalía indicó que no se han encontrado antecedentes de atención médica de la mujer en San Luis desde su llegada en mayo, lo que vuelve el caso aún más complejo desde el punto de vista del seguimiento institucional.

Gallardo detalló que el ADN se extrae de huesos largos como el fémur o la tibia, requiriendo un entorno estéril para evitar contaminación. Tras el procedimiento, el material es documentado y sellado para garantizar la cadena de custodia durante su traslado.

La obtención de resultados depende de la degradación de la muestra, influenciada por factores como la humedad o el calor, lo que en ocasiones exige repetir el trabajo. La especialista concluyó que, si bien el ADN forense es altamente preciso y permite niveles de certeza superiores al 99,99% en estudios de parentesco, su valor radica en la integración estadística con el resto del caudal probatorio. En el caso Centeno, este cotejo será fundamental para consolidar la evidencia científica.

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