En el Mes de San Luis, una mirada a uno de los fenómenos naturales más característicos de la provincia. Nace entre las sierras, desciende con fuerza sobre la ciudad y los pueblos. Con el paso del tiempo, se convirtió en mucho más que una corriente de aire: es paisaje, lenguaje, memoria y un símbolo profundamente arraigado en el corazón de la provincia.
Río Chorrillo.Hay lugares que tienen un sonido propio, San Luis tiene el suyo. A veces llega de repente, levanta polvo en los caminos, sacude las ramas de los árboles, hace golpear una persiana y obliga a cerrar una ventana. Corre a veces, no muy suavemente y fresco por las calles, refresca el paisaje con el perfume inconfundible de las sierras, el viento Chorrillero, al que los sanluiseños conocen desde siempre con su carácter imprevisible, fuerte y persistente, terminó convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de la identidad provincial.
En San Luis no se dice simplemente que hay viento, hay Chorrillero. La historia de su nombre está ligada a un lugar cercano a la capital provincial: El Chorrillo, un paraje ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de San Luis.
Fue allí donde los habitantes comenzaron a identificar de una manera particular ese viento que descendía desde las sierras con intensidad. El nombre del lugar terminó asociado al fenómeno natural y, con el tiempo, la palabra ‘chorrillero’ comenzó a extenderse hasta convertirse en una expresión reconocible mucho más allá de aquel paraje. Así, la geografía terminó poniendo nombre a uno de sus propios movimientos. Las sierras, el valle, el rio y la llanura establecieron una conversación permanente a través del aire.
- Un viento nacido del paisaje
Desde el punto de vista natural, el Chorrillero está relacionado con los contrastes de temperatura entre las zonas serranas y las áreas de llanura. Esas diferencias generan movimientos de aire que, al descender desde las sierras, pueden adquirir particular intensidad.
















