El campo de San Luis comenzó a mirar con mayor atención la evolución de El Niño, ante los pronósticos que anticipan un incremento de las precipitaciones durante la primavera. El fenómeno tiene más de un 90% de probabilidad de alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte, aunque todavía existe incertidumbre respecto de cuánto impacto tendrá específicamente sobre la provincia.
El sector agropecuario enfrenta un escenario de doble filo, porque las lluvias extraordinarias representan una oportunidad productiva tras varias campañas marcadas por la sequía, pero también imponen riesgos de anegamiento, pérdida de lotes bajos y proliferación de enfermedades foliares.
La situación plantea un escenario diferente según la zona y el tipo de producción. Mientras en el este, en el departamento Pedernera y la cuenca del Morro, existe una mayor preocupación por posibles excesos de agua, en otras áreas las lluvias podrían representar una oportunidad después de períodos de déficit hídrico.
“Estamos hablando todo de un supuesto. Todavía no hemos tenido precipitaciones, estamos necesitando agua en este momento. Las predicciones indican un caudal mayor al promedio y debemos prestar atención”, explicó a El Chorrillero el presidente de la Sociedad Rural Río Quinto Daniel Casella.
Según informó, el invierno dejó buenas condiciones de humedad y temperaturas, pero todavía falta una mayor cantidad de agua acumulada en los campos.
En ese contexto, Casella puntualizó que las lluvias siempre son bienvenidas por las características de los suelos. “Impacta de manera positiva”, sostuvo.
Sin embargo, la preocupación aparece si el incremento de las precipitaciones se transforma en episodios intensos y concentrados en poco tiempo. En ese caso, uno de los primeros puntos de atención son los caminos rurales y los cauces.
La entidad ya mantuvo reuniones con San Luis Agua, Vialidad Provincial y productores para analizar medidas preventivas en la zona de la cuenca del Morro.

Así es el mapa de alcance previsto para El Niño.
Casella explicó que se trabaja sobre la limpieza de canales, apertura de cauces y manejo del agua, con nuevas reuniones previstas para definir acciones sobre el Río Nuevo y sus distintos brazos.
“Ya se está previendo. Si hay un aumento de la lluvia, vamos a tener consecuencias”, señaló.
















