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Villa Mercedes

Diego “El Gaucho” Funes, cabecilla narco en Villa Mercedes, recibió una condena por un operativo antidrogas previo

Mientras aguarda el juicio por liderar una banda criminal, el imputado fue sentenciado por un procedimiento realizado en 2021 donde se le incautaron estupefacientes y efectivo. En aquel entonces, intentó justificar sus ingresos alegando realizar tareas de flete y comercio de ganado.

Por Redacción
Diego "El Gaucho" Funes.
Diego "El Gaucho" Funes.

A la espera del proceso judicial que lo mantiene recluido desde hace quince meses bajo la acusación de encabezar una red de venta de cocaína en Villa Mercedes junto al sindicalista vinculado al kirchnerismo, Juan Carlos Insúa, se conoció una sentencia contra Diego “El Gaucho” Funes por un caso de estupefacientes que data de hace un lustro.

Funes e Insúa son señalados como los líderes de esta organización delictiva. Se sospecha que el segundo adquiría los narcóticos a una banda peruana en Buenos Aires para trasladarlos a la provincia mediante la Ruta 7. Su centro de operaciones y distribución principal se encontraba en Villa Mercedes, alcanzando también al Valle del Conlara. Durante el semestre que duró el seguimiento policial, se estima que el negocio generó ingresos semanales de 90 millones, totalizando unos 2160 millones de pesos en ese periodo.

El operativo, ejecutado por la Policía de San Luis bajo la supervisión del Juzgado Federal de Villa Mercedes, derivó en la detención de una veintena de individuos. La denominada "Megacausa" se encuentra en su fase final, buscando procesar a los implicados por tráfico ilícito bajo la modalidad de venta agravada por la participación organizada de tres o más personas. Dicho delito contempla penas de entre 8 y 20 años de prisión.

La primera condena de Funes

Hacia fines de agosto, el nombre de Funes volvió a aparecer en los medios por un hecho sucedido el 22 de marzo de 2021, fecha en la que se realizó un allanamiento en su domicilio con hallazgo de droga. Según los investigadores, ese período marcaba el inicio de su actividad en el mercado ilícito.

La Justicia Federal sanluiseña dictó una pena de 3 años de prisión efectiva y una multa de 15 unidades fijas, computándose el tiempo que ya permaneció detenido bajo prisión preventiva.

Durante el registro de su propiedad, los efectivos incautaron 97,835 gramos de marihuana divididos en 85 paquetes y 0,28 gramos de cocaína. Además, hallaron $66.340 en el inmueble, $610 en su vehículo Ford Focus, cinco teléfonos móviles y una agenda dentro de su camioneta Toyota Hilux. Ante la presencia de dinero, Funes argumentó que provenía de su labor como transportista y comisionista de hacienda.

El fiscal federal subrogante, Cristian Rachid, acordó un juicio abreviado con Funes y los coimputados Matías, Diego y Néstor Medina respecto a la materialidad de los hechos.

La jueza de cámara María Carolina Pereira, integrante unipersonal del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Luis, dictó el fallo el pasado 24 de agosto.

La calificación legal varió durante el proceso. Aunque fueron acusados inicialmente de comercio de estupefacientes, se recalificaron las conductas hacia figuras menos severas, como la entrega gratuita y la tenencia simple, debido a la falta de pruebas contundentes sobre fines de lucro, aplicando el principio de beneficio de la duda. Se evaluó que el monitoreo policial previo reveló transacciones aisladas y escasos secuestros de efectivo, exceptuando el caso particular de la vivienda de Funes.

Asimismo, se consideró que existían indicios suficientes de que el material hallado en los domicilios requisados estaba destinado al consumo personal.

Funes y los hermanos Matías y Néstor Medina fueron condenados por entrega gratuita y tenencia simple, mientras que a Diego Medina se lo sentenció por entrega gratuita.

A Matías Medina se le unificó una sentencia previa dictada en junio de 2026, resultando en 5 años y 6 meses de cárcel más multa. Por su parte, Diego y Néstor Medina recibieron 3 años en suspenso con reglas de conducta, incluyendo tareas comunitarias en el comedor “La Esperanza de los Niños”, prohibición de consumir sustancias, asistencia al IPRES y no mantener contactos con el entorno narcocriminal.

Finalmente, se ordenó la incineración de la droga secuestrada.

El clan familiar

Funes fue arrestado el 22 de mayo de 2025 junto a gran parte de su círculo íntimo. El grupo controlaba los barrios Eva Perón I y II. Su capacidad para evadir los allanamientos dependía de un sistema de alerta temprana manejado por vecinos del sector.

La estructura contaba con su esposa, Katherina Villega, como administradora de fondos, y su suegra, Rosana Oga, quien gestionaba la “Quinta de las palmeras”, punto clave para el fraccionamiento de los estupefacientes. La cuñada Romina Villega coordinaba la logística de los puntos de venta, mientras que Abigaíl Villega, también cuñada, operaba el centro de distribución conocido como “Casa quemada”.

Otros integrantes vinculados familiarmente incluían a María del Carmen Olariaga, pareja del hermano Ángel Funes —quien también integraba la organización—, el cuñado Richar David Villega y su pareja Paola Alzaga, junto a Rafael Fernández y Alan Leonel Fernández, estos últimos dedicados a la venta.

En sus cuatro años de actividad delictiva en Villa Mercedes, Funes adquirió una flota de cuatro camionetas 4x4 de alta gama, poseía un campo con 30 caballos y una quinta con lujos cerca del Hipódromo, aunque habitaba una vivienda en calle Montevideo.

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