La iniciativa prevé la mudanza de las oficinas centrales que hoy operan en la capital provincial hacia el departamento de Luján de Cuyo. Se trata de una elección táctica, motivada por la conectividad de la zona, su belleza natural y el notable desarrollo urbanístico que ha transformado a este sitio en un centro neurálgico de servicios y actividad comercial.
Esta medida trasciende el simple cambio de ubicación, ya que forma parte de una política corporativa orientada a la descentralización para seguir de cerca el progreso mendocino. La intención es acercarse a los nuevos focos de actividad, ofreciendo instalaciones optimizadas tanto para el personal como para los usuarios, dentro de un paisaje con grandes perspectivas.
La ejecución del proyecto requiere un presupuesto cercano a los 5 millones de dólares y un plazo de obra estimado en un año y medio. La estructura se levantará sobre un lote de 4.000 metros cuadrados, disponiendo de una superficie edificada cercana a los 1.000 metros cuadrados.
La futura oficina estará orientada a ofrecer prestaciones de alta calidad.















