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El boom de los tratamientos inyectables para bajar de peso en San Luis: precios, riesgos e indicaciones

La semaglutida y la tirzepatida ganaron terreno en consultorios y farmacias. cómo actúan, para quiénes están indicadas y cuáles son sus efectos adversos.

Por Redacción
El boom de los tratamientos inyectables para bajar de peso en San Luis: precios, riesgos e indicaciones

Por unos $120 mil al mes, los tratamientos inyectables se convirtieron en una de las opciones más buscadas para bajar de peso. La “vacuna mágica” que resuena en redes sociales ganó popularidad no solo entre influencers y famosos, sino también entre vecinos, compañeros de trabajo o familiares que la probaron y aseguran que les funcionó. Esa difusión disparó hasta 10 veces las consultas médicas. Pero, cuáles son los efectos de la semaglutida, conocida por su nombre comercial Ozempic, para qué enfermedades está indicada y cómo funciona la tirzepatida, su versión más nueva y potente.

Semaglutida y tirzepatida son medicamentos análogos del tipo GLP-1, es decir, que imitan la acción de una hormona natural del organismo que ayuda a regular el azúcar en sangre y el apetito.

“Fueron creados para la diabetes propiamente dicha. Luego se popularizaron y empezaron a utilizarse en tratamientos para la obesidad y el sobrepeso”, explicó el médico diabetólogo de San Luis, Lucas Leanez. Y agregó: “En el último año las consultas por estas inyecciones crecieron diez veces más. Está en todas las redes, vienen al consultorio y me dicen: ‘Yo quiero esa vacuna que hace bajar de peso’”.

La semaglutida actúa principalmente por tres vías: a nivel cerebral, en el hipotálamo, sobre receptores que inhiben el apetito; en el aparato digestivo, enlenteciendo el vaciamiento gástrico y haciendo más duradera la sensación de saciedad; y, a nivel pancreático, aumentando los niveles de insulina, lo que permite un mejor control glucémico y contribuye a disminuir el azúcar en sangre.

Mientras que la tirzepatida, aparte de los efectos de la anterior, suma una acción a nivel del sistema nervioso central, inhibiendo aún más el apetito. Además, actúa directamente en los adipocitos, que son las células grasas, sobre cómo se almacena y libera la energía, lo que conlleva un mejor control metabólico.

“La tirzepatida es bastante más efectiva: disminuye el peso entre el 20% y 23%, mientras que la semaglutida tiene porcentajes de entre el 13% y el 15%”, detalló el especialista.

Aunque se trata de medicamentos de venta bajo receta, el especialista advirtió que algunas farmacias los comercializan sin exigirla. Por eso insistió en que el tratamiento debe sostenerse sobre tres pilares: control médico, alimentación y actividad física.

Antes de iniciar con la medicación, se solicita una ergometría de esfuerzo para evaluar el estado del corazón y poder definir un plan de actividad física. También un laboratorio completo que incluye glucemia, insulina, colesterol, enzimas hepáticas y estudios de tiroides como TSH y T4.

También recomienda realizar una ecografía abdominal para evaluar la vesícula y detectar la posible presencia de hígado graso, especialmente en pacientes sedentarios o con resistencia a la insulina.

médico diabetólogo de San Luis, Lucas Leanez. (Foto Fernando Espinosa)

El seguimiento profesional es fundamental no solo para indicar la dosis y enseñar cómo aplicarla, sino también para acompañar al paciente durante el descenso de peso y evitar errores, como el abandono del tratamiento por efectos adversos.

“Es un medicamento que produce náuseas, vómitos y diarreas al principio y en algunos pacientes. A veces, al paciente que tiene intolerancia con la semaglutida lo pasamos directamente a tirzepatida y se adapta más”, advirtió. Y agregó que una pérdida brusca de peso sí puede favorecer la aparición de litiasis vesicular, que se manifiesta con cálculos.

Sobre las posibles consecuencias a largo plazo que circularon en redes sociales, el especialista señaló que no se demostraron vínculos con cáncer pancreático ni con problemas oculares.

También aclaró una de las mayores dudas que tienen los pacientes: la pérdida de masa muscular. Aportó que, si bien no es uno de los efectos, como en todo descenso de peso se reduce grasa y músculo, pero que se puede contrarrestar con una correcta alimentación alta en proteínas y ejercicio balanceado: 70% de trabajo de fuerza y 30% aeróbico.

"No está indicado en un paciente que esté en un índice de masa corporal normal y quiera bajar unos kilitos para entrar en un vestido. También están los escalones del sacrificio del paciente por medios propios. No todo es un medicamento", advirtió.

Cuánto cuestan la semaglutida y la tirzepatida: marcas y precios

El precio del tratamiento varía considerablemente según la droga, la marca y la concentración indicada. En el caso de la semaglutida, una de las opciones más conocidas durante los últimos años fue Ozempic, cuyo valor actualmente puede ubicarse entre los $300 mil y $400 mil. Son medicamentos de venta bajo receta médica.

Sin embargo, la aparición de alternativas de producción nacional permitió reducir considerablemente el costo. Entre ellas se encuentran Dutide y Obetide, ambas del laboratorio Elea. Según las referencias brindadas por farmacéuticos consultados, las presentaciones iniciales rondan entre los $120 mil y $140 mil, aproximadamente, aunque el precio aumenta a medida que se incrementa la concentración.

Dutide y Obetide, ambas del laboratorio Elea. (Foto Elea)

La diferencia se amplía en el caso de la tirzepatida. La única marca autorizada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) es Mounjaro, cuya presentación para realizar el tratamiento mensual ronda los $700 mil.

Mounjaro, un inyectable de tratamiento mensual. (Foto internet)

"Tenemos muchas consultas por estas drogas, de pacientes diabéticos y gente que simplemente quiere bajar de peso. Desde que salieron los productos, hace aproximadamente un año, se triplicaron las ventas, al punto de que hemos tenido faltantes”, aclaró el presidente de la Cámara de Farmacéuticos, Ricardo Barañano.

En coincidencia, el vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos, Manuel Solari, alertó que es muy común que consulten e intenten comprarlos sin receta porque vieron publicidades o influencers en redes sociales, o porque conocen a alguien a quien le funcionaron para adelgazar.

“No son productos cosméticos ni son soluciones rápidas para adelgazar. Son medicamentos que requieren una prescripción, un seguimiento médico y una dispensación segura en la farmacia”, sentenció.

A nivel de cobertura de obras sociales, Barañano precisó que Dosep y algunas pocas prepagas cubren la semaglutida y la tirzepatida, pero únicamente en pacientes que las tengan recetadas por diabetes, por lo que quedan excluidos los tratamientos por sobrepeso y obesidad.

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