Es habitual que cualquier individuo experimente situaciones como dejar de recordar el nombre de un conocido, extraviar sus llaves o perder el hilo de una charla. A medida que transcurren los años, estas lagunas mentales suelen despertar inquietud ante el riesgo de sufrir afecciones neurodegenerativas, aunque los profesionales aclaran que no siempre hay que encender las alarmas.
Facundo Frissia, neurólogo de Salta perteneciente a Boreal Salud (MP 3830), sostiene que el factor determinante no es un episodio aislado, sino la alteración en el funcionamiento habitual del individuo. El experto enfatiza que se debe solicitar asistencia médica si la persona comienza a reiterar interrogantes, presenta complicaciones para ejecutar actividades que antes dominaba o si estas fallas afectan su independencia, evitando justificarlo solamente con el paso del tiempo.
Sobre los signos de alerta
El punto fundamental consiste en identificar si los inconvenientes se reiteran o se intensifican. Por caso, olvidar el sitio donde se depositó un elemento es normal si se logra rememorarlo después; la situación cambia si el extravío es constante, si los objetos aparecen en sitios incoherentes o si el individuo es incapaz de recordar qué hizo con ellos.
Lo mismo sucede con las fechas, los nombres o los eventos agendados. Mientras que un olvido ocasional es frecuente, reiterar el mismo interrogante varias veces o perder la memoria sobre acontecimientos recientes debería motivar una visita al médico.














