Uno de los resonantes escándalos de la década del 80 ocurrió en ese lugar, con muchas personas que vieron lo que sucedió, y que estaban en un local de moda de la zona: el bar El Paseo, que funcionaba en la esquina de Rivadavia y Artigas.
Para los que no recuerdan, Artigas y Mendoza eran dos pasajes de una cuadra de extensión que se extendían desde Colón hasta Rivadavia, uno hacia el Este y el otro hacia el Oeste, rodeando al Paseo del Padre.
En la zona había una galería que unía a la calle Junín con el pasaje Mendoza, y allí funcionaban varios negocios de los más variados rubros.
Era un viernes por la noche. Muy frío. El Paseo del Padre se llenó de gritos y corridas de hombres y mujeres en paños menores, que eran perseguidos por dos personas que blandían cinturones en sus manos. Dos masculinos según la crónica. Azotes e insultos para todos lados de parte de estos muchachos.














