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La complejidad social detrás del incremento de las muertes por suicidio

El titular de la Asociación de Sociólogos de la República Argentina, Alejandro Terriles, examina las causas multifactoriales que explican el crecimiento de esta problemática en la actualidad.

Por Redacción
Un especialista dijo que el suicidio es un fenómeno multicausal en el que intervienen diferentes dimensiones.
Un especialista dijo que el suicidio es un fenómeno multicausal en el que intervienen diferentes dimensiones.

En el marco de la preocupación por el notable ascenso de los suicidios en el territorio argentino, surge el interrogante sobre si este fenómeno responde exclusivamente a factores psicológicos del individuo o si existen motivaciones de índole colectiva y sociológica.

Alejandro Terriles, al frente de la Asociación de Sociólogos de la República Argentina (ASRA) y del Colegio de Sociólogos y Sociólogas de la Provincia de Buenos Aires (Cspba), expresó a Noticias Argentinas que el suicidio suele analizarse bajo una óptica simplista. Según el especialista, no existe un disparador único, como podría ser una ruptura amorosa, el desempleo o el uso de redes sociales. Por el contrario, se trata de una situación multicausal donde inciden el entorno familiar, las condiciones económicas y la comunidad, aunque destacó que es posible llevar a cabo acciones de prevención.

Terriles considera que este es un problema global de gran peso histórico. Para comprenderlo, recordó el aporte de Émile Durkheim, quien en su obra de 1897, “El suicidio”, planteó una visión innovadora para su época al demostrar que este acto, percibido como algo puramente íntimo, estaba sujeto a patrones sociales. Aunque el experto reconoce que la teoría durkheimiana no abarca todas las complejidades de la actualidad, subraya que sigue vigente la idea de que los contextos sociales influyen directamente en la vulnerabilidad de las personas.

¿Cuál es la mirada sociológica sobre el alza de estos hechos en el país? Según el presidente de ASRA, el enfoque debe contemplar los vínculos, la percepción de futuro, la desigualdad, la situación laboral y la capacidad de las instituciones para contener. La incertidumbre económica, la violencia y la falta de acceso a servicios de salud mental incrementan notablemente el riesgo.

Respaldado por datos de la OMS publicados en *The Lancet Regional Health American* entre 2000 y 2019, Terriles señaló que el desempleo guarda una relación directa con la mortalidad por suicidio. En los varones, los factores asociados suelen ser el consumo de sustancias y la violencia, mientras que en las mujeres se vincula con la brecha educativa. Además, la disponibilidad de recursos sanitarios y una mayor densidad de población actúan como factores de protección.

Respecto a las estadísticas en Argentina, Terriles expuso una discrepancia. Mientras que la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) contabilizó 3488 suicidios en 2024 (una tasa de 7,5 cada 100 mil habitantes), el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) reportó 5209 casos en 2025, con una tasa de 11,8. Esta diferencia genera dudas en el especialista debido a la desconfianza que le merece la gestión de datos actuales en el contexto de las políticas del gobierno neoliberal.

Al consultar si el fenómeno es propio de Latinoamérica, aclaró que la OMS identifica a la región de las Américas como la única donde la tasa ha crecido en las últimas décadas, a diferencia del resto del mundo. Este incremento, registrado hasta 2021, incluye no solo a países latinoamericanos, sino también a América del Norte y el Caribe.

En cuanto a la dimensión individual frente a la social, el especialista insistió en que el suicidio no es puramente psiquiátrico. La biografía de la persona se inscribe en un tejido social. La integración y la regulación social son variables fundamentales: cuanto más sólida es la pertenencia a redes institucionales y familiares, más complejo se vuelve el desarrollo de este tipo de tragedias.

Sobre las poblaciones más afectadas, Terriles destacó la situación de los adolescentes, cuya tasa de suicidio se triplicó en décadas pasadas, aunque los registros de 2026 indican una leve desaceleración. Si bien las mujeres presentan una mayor cantidad de intentos, la letalidad es significativamente superior entre los hombres. El grupo de 15 a 24 años resulta el más expuesto a los desafíos actuales, como el ciberacoso y la presión por la construcción de su autonomía.

Frente a la pregunta sobre cómo intervenir, Terriles propone un rol activo para la sociología: desarrollar mapas de vulnerabilidad, investigaciones interdisciplinarias y observatorios que permitan identificar qué grupos han quedado desprotegidos de las redes de cuidado.

Finalmente, criticó la gestión estatal actual, sosteniendo que las políticas de salud mental se han debilitado bajo la visión neoliberal. Propuso priorizar las instituciones educativas y los equipos de salud pública, además de fortalecer los lazos comunitarios. Sobre la responsabilidad de los medios de comunicación, concluyó que la cobertura informativa es clave: debe evitarse la mención de métodos específicos o lugares concretos, priorizando siempre la difusión de herramientas para la prevención y el acompañamiento.

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