Luego de una etapa prolongada donde las demandas del agro carecieron de atención parlamentaria, el tramo final de 2026 presenta un calendario de trabajo concreto. Varias iniciativas fundamentales podrían finalmente abandonar el archivo, superando la parálisis legislativa de años anteriores.
Este cambio de escenario responde en parte a la creciente influencia política que ha ejercido el sector, equiparándose con otros actores como la industria y los sindicatos. Dicha capacidad de incidencia es fruto de la labor constante desarrollada por la Fundación Barbechando.
En el Congreso, los proyectos sobre biocombustibles y delitos rurales lideran el interés. El plan de ley referente a biocombustibles, impulsado por la senadora oficialista Patricia Bullrich, cuenta con dictamen mayoritario y propone incrementar los porcentajes de mezcla obligatoria de bioetanol y biodiésel.
Esta iniciativa genera discrepancias internas en el sector, ya que el esquema de corte de biodiésel expone las diferencias de postura entre los grandes exportadores y las pymes regionales. Al respecto, Ángeles Naveyra, titular de la Fundación Barbechando, comentó que se están ajustando detalles finales que podrían habilitar su tratamiento en la próxima sesión del Senado.














