Saltar al contenido
La Voz de Cuyo main
Estamos haciendo - Viviendas
San Luis

Relatos puntanos: incidentes violentos que involucraron a trabajadores de prensa

Más allá de los momentos memorables, los emblemáticos establecimientos gastronómicos de San Luis también fueron testigos de episodios de tensión pública.

Por Redacción
El bar Oba-Oba.
El bar Oba-Oba.

Trasladémonos mentalmente al 925 de la calle Pringles. Exacto, allí se encontraba el bar Oba-Oba, establecimiento fundado por Amado Félix Dip, conocido popularmente como el “Cholo”.

Abierto al público hacia finales de los años 70, el local se distinguía de las confiterías convencionales. Su mobiliario incluía sillones, mesas bajas y una barra con banquetas, sumado a un sistema de casilleros donde los clientes resguardaban sus propias bebidas bajo llave. Aquella exclusividad, acompañada por una destacada oferta gastronómica, marcaba una diferencia notoria.

No es mi intención profundizar en la estética del sitio, sino rememorar las disputas que, aunque solían quedar en simples cruces verbales, en una ocasión puntual derivaron en un acto de extrema violencia.

Un tenso debate enfrentó a un referente del peronismo y a un periodista de filiación radical. Tras un intercambio de empellones y algunos golpes, los presentes lograron intervenir y distanciar a los involucrados.

Sin embargo, el conflicto no terminó allí. Mientras el periodista se alejaba por la calle Pringles en dirección oeste con la intención de tomar un taxi, el dirigente político lo interceptó frente al supermercado que se ubicaba cerca de la plaza (posiblemente la firma Tía). Allí, el agresor lo apuñaló.

A pesar de que las heridas fueron serias, los dos cortes recibidos por el comunicador no comprometieron zonas de peligro vital. Años más tarde, tuve la oportunidad de trabajar junto a este periodista como corresponsal para diversos medios nacionales.

Otro episodio conflictivo involucró a dos profesionales de los medios que aún hoy se mantienen activos. El hecho ocurrió dentro del estudio principal de una emisora local. Testigos del evento afirmaron que, de no haber huido uno de ellos, el desenlace podría haber sido fatal. El agresor, quien acudió a exigir el pago de una deuda, parecía estar totalmente fuera de sí, y aunque se especuló con que portaba un arma, la versión nunca fue confirmada con certeza.

Ambos compartían la conducción de un programa radial con gran éxito durante la mañana.

Al igual que sucedió con mis textos anteriores sobre el Paseo del Padre y el local Para Ti, es evidente que los lectores reconocerán a los protagonistas de estos sucesos sin mayores dificultades.

Más noticias

Estamos haciendo -Salud