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Villa Mercedes

Tres años después del asesinato de Mafalda Sánchez, el único sentenciado reitera su inocencia y exige profundizar la causa

Aún queda pendiente la identificación de un rastro genético masculino hallado en el lugar del suceso y diversos puntos que la familia de Guillermo Páez considera deficientes. El hombre purga una pena de diez años y medio por el delito de homicidio en ocasión de robo.

Por Redacción
Guillermo Páez, el único condenado por la muerte de Mafalda Sánchez.
Guillermo Páez, el único condenado por la muerte de Mafalda Sánchez.

Se cumplen tres años del fallecimiento de Mafalda Sánchez en su domicilio del barrio La Rioja, periodo en el cual Guillermo Páez, el único individuo sentenciado por el caso, sostiene su falta de responsabilidad. Durante el proceso oral, quedó demostrado que un segundo sujeto, jamás identificado, estuvo presente en el lugar del crimen.

La pareja del sentenciado, Pamela Rivarola, renovó su reclamo para que el Poder Judicial explore otras vertientes que podrían arrojar datos novedosos. Pese a que los representantes legales han elevado pedidos formales, estos han quedado sin respuesta.

"Resulta vital para nosotros localizar a la persona que entró a la casa", manifestó la mujer al medio El Chorrillero, argumentando que tal hallazgo "podría dar un vuelco de 180°" y esclarecer la secuencia de eventos dentro de la vivienda de la mujer de 67 años.

Rivarola denunció que la causa se encuentra paralizada y criticó que existen elementos, como una gorra incautada durante las diligencias, que no fueron analizados con suficiente rigor.

Sumado a esto, mencionó que en el debate se indicó que uno de los atacantes habría sufrido una mordedura de can, mientras que los exámenes realizados a Páez descartaron marcas recientes de ese tipo.

Asimismo, resaltó la importancia de las filmaciones de las cámaras de seguridad. Según su testimonio, dichas grabaciones situaban al acusado en diversos puntos de Villa Mercedes tras las 11 de la mañana, incluyendo una panadería, una bicicletería, un supermercado y el sector de la Avenida Jorge Newbery.

Su argumento sostiene que dichos archivos debieron cotejarse con los horarios ofrecidos por los testigos. Mientras algunos ubicaban a los dos sospechosos en el barrio La Rioja desde las 10, Páez se encontraba trabajando en el área de 1° de Mayo y Amaro Galán.

"Él está purgando una condena por algo que no cometió", aseguró la mujer, quien defiende la inocencia del padre de su hija.

Comentó que, ante la desesperación, el hombre consideró iniciar una huelga de hambre, opción que ella le solicitó descartar por considerar que no obtendría resultados positivos.

Además, señaló que la alta exposición mediática del caso pudo presionar a las autoridades para dar con un culpable rápidamente: "El hecho tomó tal repercusión que necesitaban cerrarlo y decir: 'Bueno, sí, listo, agarramos a uno'".

Pamela Rivarola en el juicio por la muerte de Mafalda Sánchez.

El debate oral se llevó a cabo en agosto de 2024, con la comparecencia de cerca de 30 testigos. El acusado rechazó haber participado en el robo seguido de muerte, y su defensa objetó la acusación señalando que su material genético no se halló en el interior del hogar. La instrucción, no obstante, lo ubicó en el exterior, operando como apoyo mientras ocurría el ilícito y participando en el corte del suministro eléctrico para facilitar el ingreso del cómplice. El fiscal Néstor Lucero había solicitado 16 años de cárcel.

El 24 de septiembre de 2024, el tribunal conformado por Virna Eguinoa, Daniela Estrada y Mauro D’Agata Henríquez sentenció a Páez a 10 años y 6 meses de cárcel por considerarlo partícipe primario del homicidio en ocasión de robo.

El expediente ha experimentado un relevo de fiscales. Inicialmente estaba a cargo de Daniela Torres, quien renunció tras ser suspendida en mayo de 2025; actualmente, la causa es tramitada por la Fiscalía de Instrucción N°3, bajo la dirección de José Olguín.

En la actualidad, Páez cumple su sentencia en el Servicio Penitenciario Provincial, donde mantiene buena conducta, estudia y desarrolla labores.

El asesinato

Mafalda residía sola. Aquel 4 de septiembre de 2023, dos sujetos llegaron al complejo habitacional simulando ser empleados de una empresa eléctrica. Tras provocar un corte de luz, aprovecharon la situación para acercarse a la propiedad, maniobra que se presume tuvo el fin de lograr que la moradora abriera la entrada.

Al abrir, uno de los individuos ingresó. La experiencia traumática le provocó el deceso.

Fue hallada por su hija, quien acudió al lugar para almorzar. La autopsia reveló que falleció a causa de un edema pulmonar. La víctima sufría patologías previas, tales como hipertensión y problemas respiratorios, por lo que el miedo y el estrés del ataque habrían precipitado el desenlace.

El cuerpo mostraba, además, señales de forcejeo, incluyendo hematomas, marcas de compresión facial y fracturas en dos costillas, lo que sugiere que intentó defenderse de su agresor.

Un detalle particular del robo fue que los sujetos solo sustrajeron un envase de gaseosa, el cual Mafalda utilizaba para guardar dinero que luego entregaba a su hija para depositar en el banco.

Al inicio, las sospechas recayeron en Guillermo Páez y Daniel Rivarola. Ambos fueron detenidos por los testimonios de vecinos sobre los falsos electricistas, pero las pericias generaron una nueva dirección en la investigación.

Se analizaron 27 muestras biológicas, incluyendo hisopados, restos bajo las uñas y manchas de sangre, sin que ninguna coincidiera con los sospechosos iniciales. En ciertas muestras, se detectó la presencia de perfiles masculinos de terceros; incluso bajo las uñas de la víctima se halló una mezcla genética de al menos dos personas.

Rivarola fue desvinculado del proceso y sobreseído en junio de 2024 por el magistrado Santiago Ortiz al confirmarse que no intervino en el crimen. Páez, por el contrario, fue juzgado y condenado.

Aunque la prueba genética no vinculó al condenado con los rastros hallados dentro del departamento —y, por el contrario, reforzó la idea de una tercera persona en la escena—, dicha evidencia no ha permitido hasta el momento identificar al sujeto, dejando la investigación sin nuevas imputaciones sobre el responsable faltante.

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