La organización de la etapa de cultivos estivales 2026/2027 progresa en las zonas agrícolas clave del país, con una reconfiguración en las expectativas de siembra y una vigilancia constante sobre el panorama meteorológico. Los pronósticos sugieren el posible desarrollo de un episodio de El Niño de gran magnitud, lo que augura un período de mayor inestabilidad climática.
Este ciclo se centra esencialmente en especies como soja, maíz, sorgo y girasol. Su estructuración se inicia al llegar la primavera, momento en que los agricultores determinan los lotes, los cronogramas de siembra y la extensión que se asignará a cada grano, extendiéndose las labores de recolección hasta el periodo siguiente.
En la provincia de San Luis, técnicos del INTA llevaron a cabo una investigación sobre la reacción del maní, maíz, soja y sorgo ante escenarios de diversa disponibilidad de humedad. Los técnicos enfatizaron que, bajo esquemas de secano y con una meteorología cambiante, el éxito en la estabilización de los resultados productivos depende de una selección acertada de la especie y la precisión en los tiempos de siembra.
Asimismo, desde la institución subrayaron que en aquellas zonas donde los niveles freáticos se hallan a una profundidad inferior a los tres metros, es fundamental incorporar esa humedad subterránea en la estrategia de gestión del cultivo.
Basándose en proyecciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la temporada 2026/2027 experimentaría una merma del 7,3% en la cosecha de maíz comparada con el periodo previo, una disminución que afectaría especialmente a las provincias septentrionales.














