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Henry May advierte: “Los celulares y las pantallas representan el mayor peligro para la educación”

El especialista británico será uno de los oradores principales del evento educativo que tendrá lugar los días 16 y 17 de octubre. May lidera las organizaciones “Coschool” y “Huracán Fundation”, las cuales se enfocan en potenciar las capacidades socioemocionales dentro de los ámbitos escolares.

Por Redacción
Henry May: “La gran amenaza a la educación son los celulares y las pantallas”
Henry May: “La gran amenaza a la educación son los celulares y las pantallas”

Para el experto y disertante TEDx, Henry May, el uso de dispositivos móviles y pantallas constituye la amenaza más significativa para el sistema educativo actual. El docente inglés sostiene que estas tecnologías fomentan la falta de atención, la dificultad para escuchar y una marcada incapacidad para manejar la frustración durante las clases. Ante este panorama, propone que las aptitudes socioemocionales dejen de ser tratadas como una materia secundaria y se conviertan en el núcleo de la enseñanza.

May participará como orador en el Primer Congreso Internacional de Educación “San Luis, cuna de maestros”, a celebrarse el 16 y 17 de octubre en el Centro de Convenciones de La Punta. Durante su diálogo con El Chorrillero, el profesor adelantó que sus charlas emplean un formato dinámico que combina relatos personales con herramientas de mindfulness útiles tanto para el salón de clases como para la vida cotidiana.

Proveniente de Londres y establecido en Colombia desde 2012, es el director ejecutivo y cofundador de “Coschool”, una entidad dedicada a fortalecer el bienestar emocional de alumnos y personal docente. Asimismo, creó la “Huracán Fundation”, un proyecto que utiliza el fútbol como medio pedagógico y brinda materiales de apoyo a maestros de toda Latinoamérica.

—¿Qué pueden esperar los asistentes de su presentación?

—Existe un consenso sobre la deuda que mantiene el sistema escolar al no priorizar la educación del carácter y el crecimiento personal. Considero que esta carencia es más crítica frente al avance de la inteligencia artificial y la tecnología; es imperativo retornar a la esencia de la formación humana. En mis ponencias busco generar una conexión real a través de la vulnerabilidad, narrando mis propias vivencias e integrando prácticas de atención plena para que los presentes se lleven estrategias concretas.

—¿Cómo integrar la educación emocional en escuelas que enfrentan carencias sociales?

—Es fundamental recuperar el objetivo primordial de la educación: formar individuos con mentes capaces y buenos sentimientos. A lo largo del último siglo, el sistema priorizó lo cognitivo por encima de lo afectivo. Al consultar sobre los docentes más influyentes, todos recordamos el vínculo, la empatía y la confianza recibida, no solo los conocimientos técnicos. La meta es que los colegios diseñen sus entornos con la intención explícita de valorar esta conexión humana.

—¿Cuáles son los desafíos que plantea la tecnología para el docente?

—El problema central es la atención; hoy los jóvenes tienen dificultades críticas para concentrarse, leer o entablar conversaciones. Si bien la pandemia influyó, el uso constante de celulares es, hoy por hoy, la mayor amenaza en las aulas. Esto ha deteriorado la tolerancia a la frustración, ya que los alumnos buscan resultados inmediatos. Necesitamos implementar “desafíos productivos” que les enseñen a perseverar ante la dificultad en lugar de refugiarse en la gratificación instantánea de sus dispositivos ante el primer obstáculo.

—¿Cómo afecta esto al rol del educador?

—El docente a veces siente que el desarrollo socioemocional es una carga extra, pero debe verlo como la base misma de su labor. Antes de transmitir datos, el profesor es un ser humano. Los estudiantes requieren de sus maestros vínculos sólidos y afectivos. No es necesario tener un doctorado en psicología para trabajar las emociones; basta con reconocerlas, ponerles nombre y entender cómo gestionarlas. También es vital desmitificar temas como el suicidio, ya que hablar de ello no incita al acto, sino que abre una puerta necesaria para la prevención.

—¿Qué estrategias pueden utilizar los maestros para fomentar la resiliencia y el trabajo colaborativo?

—El espejo es la mejor herramienta: el educador debe modelar aquello que desea ver en sus alumnos. Si el maestro llega al aula con sus emociones reguladas, empatía y gratitud, el estudiante aprende de ese ejemplo. Además, es clave diseñar experiencias desafiantes donde los alumnos sientan el respaldo constante de un adulto que mantenga expectativas altas, combinando la exigencia con el acompañamiento.

—¿Qué papel cumplen los padres en este proceso?

—Tienen un rol fundamental. Es necesario que los adultos también trabajen en su propia regulación emocional. Los niños observan nuestras reacciones, como cuando un padre reacciona con violencia en el tráfico; debemos abandonar patrones de crianza basados en el castigo físico o los gritos, ya que la evidencia demuestra que no son efectivos.

—¿Cómo se vincula la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) con este enfoque?

—Es vital abordar los tabúes para reducir los embarazos prematuros y las enfermedades de transmisión sexual. La falta de control emocional, especialmente en los varones, está detrás de gran parte de la violencia sexual. Debemos enseñar a los niños desde los cinco o seis años a reconocer sus sentimientos para que, al enfrentar la rabia o la frustración, puedan ponerle nombre a lo que sienten y gestionarlo de manera saludable.

—¿Cuál es el origen de “Coschool” y su lazo con la Fundación Huracán?

—El proyecto surgió de la Fundación Huracán. Durante mi estadía en Argentina me hice hincha del club y fundamos un equipo llamado “Huracán Londres”. Luego vendimos camisetas para apoyar proyectos de fútbol y desarrollo, lo que eventualmente evolucionó hacia Coschool en Colombia. Entendimos que el deporte es un vehículo inmejorable para fortalecer el carácter y las habilidades socioemocionales.

—¿Por qué el fútbol funciona como catalizador educativo?

—Mi experiencia en un colegio público con altos índices de violencia me enseñó que el aula a veces no era suficiente, pero al introducir una pelota, los estudiantes se abrían. El fútbol fomenta la creatividad, la comunicación y la resiliencia ante la derrota. Son experiencias difíciles que, bajo un marco educativo, permiten aprendizajes significativos.

—¿Cómo pueden las instituciones de San Luis acceder a sus recursos?

—Pueden visitar eduemotion.com. Allí disponemos de numerosos recursos gratuitos, estrategias y cursos diseñados específicamente para acompañar la labor de los docentes.

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