En un territorio caracterizado por su aridez y por precipitaciones que se concentran en estaciones específicas, el manejo del agua durante la próxima década exige una mirada que trascienda la simple ejecución de obras. Es fundamental comprender los volúmenes reales disponibles, los niveles de pérdida, la eficiencia en la distribución, las necesidades de mantenimiento técnico y las estrategias de defensa ante una variabilidad climática creciente.
Este es el eje del Plan Maestro del Agua 2026-2036 para el Desarrollo Humano y Económico Sustentable de San Luis (PMA), un documento de planificación a largo plazo presentado por el gobernador Claudio Poggi ante la Legislatura, que actualmente se debate en la Cámara de Diputados. El proyecto define la "seguridad hídrica" como el pilar fundamental para transformar la administración del recurso y garantizar su sostenibilidad y eficiencia hacia el futuro.
La propuesta aclara que el alcance del PMA no se limita a asegurar el suministro, sino que abarca el fortalecimiento de las instituciones, la mejora de la infraestructura y el desarrollo de mecanismos para gestionar emergencias ante sequías, inundaciones o fallas técnicas.
El informe técnico detalla una realidad compleja. San Luis posee una infraestructura extensa, integrada por 20 embalses, una red de canales y pozos públicos que suman una capacidad de almacenamiento de 470 hectómetros cúbicos. Además, cuenta con más de 4.400 kilómetros de acueductos y 730 kilómetros de canales, cubriendo el 80% de la superficie provincial.














