En el primer día de la estación primaveral, las calles de Villa Mercedes se vieron invadidas por ramos de girasoles y otras flores amarillas que los ciudadanos transportaban tras sus compras. Los comercios del rubro fueron puntos de gran afluencia, extendiéndose la venta incluso a puestos callejeros situados en esquinas estratégicas y sobre la Peatonal Pedernera.
La tendencia, motivada tanto por pedidos previos como por compras espontáneas, incluyó variedades naturales y creaciones artesanales para distintos presupuestos. El auge del color amarillo en los escaparates tiene su origen en la ficción juvenil “Floricienta”, emitida desde 2004, donde una escena con Florencia Bertotti popularizó este gesto romántico, el cual fue revitalizado posteriormente por las plataformas digitales.

Las flores amarillas fueron muy buscadas en el inicio de la primavera.
Desde Casa Botania, ubicada en Riobamba 37, Bianca Arrieta comentó a El Chorrillero que la actividad fue intensa desde la apertura a las 8 de la mañana, tras haber experimentado una fuerte demanda en la semana previa. La comerciante calificó la mañana como un "caos" y destacó que las ventas de flores amarillas se triplicaron respecto al año anterior.


















