La Cámara Alta aprobó por un margen contundente las modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central, estableciendo que tanto la elección como la destitución de sus directivos requerirán únicamente el visto bueno del Senado bajo un esquema de mayoría absoluta.
El texto, que introdujo variantes respecto a lo enviado por Diputados, recibió 66 votos afirmativos contra dos negativos. Al superar los dos tercios de los presentes, se torna sumamente complejo que la Cámara baja pueda revertir lo resuelto por los senadores. En la votación general, el proyecto cosechó 46 sufragios a favor y 22 en contra, sumando los apoyos de La Libertad Avanza, el radicalismo, el PRO, Independencia, Provincias Unidas, Movimiento por Misiones, Despierta Chubut y la Neuquinidad.
El Gobierno debió negociar este ajuste, reduciendo el requisito de los dos tercios a la mayoría absoluta para concretar las designaciones y remociones en la entidad monetaria. Este cambio implica un viraje frente a la postura original de Javier Milei, que buscaba un blindaje mayor para los funcionarios mediante la exigencia de dos tercios de los votos en ambas cámaras legislativas.














