La red de salud pública afronta una mayor exigencia operativa debido a que un segmento creciente de la ciudadanía perdió su afiliación a prepagas u obras sociales, volcándose obligatoriamente hacia los hospitales y unidades sanitarias estatales. En este marco, la propuesta de Presupuesto 2027 que el Gobierno elevó a consideración del Legislativo contempla un presupuesto sectorial de $12,8 billones, superando los $11 billones estipulados para el ciclo actual.
Este incremento equivale a un 16% interanual y, según cálculos oficiales, implica un alza real cercana al 30% en relación con los valores de 2023. La iniciativa todavía está pendiente de debate parlamentario.
Un informe técnico advierte, no obstante, que gran parte de esta variación contable se explica por modificaciones en la metodología de registro del financiamiento del PAMI vigentes desde 2024, por lo que no se traduce íntegramente en un aumento de los fondos disponibles para las prestaciones médicas directas.
El origen de esta mayor carga sobre el sistema público reside principalmente en la pérdida de cobertura contributiva. Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), expone una merma sostenida en los beneficiarios de obras sociales y medicina privada desde 2023.
De acuerdo con este estudio, en 2023 se registraban poco más de 18 millones de personas en obras sociales y unos 1,5 millones en prepagas. Para el primer cuatrimestre de 2026, esos valores retrocedieron a 17,4 millones y 1,4 millones, respectivamente.














