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Dos décadas de trayectoria: la academia Razas de mi Pueblo festeja su aniversario con una clase abierta de zamba

Este martes, la comunidad está invitada a participar de un evento gratuito para celebrar los veinte años de la institución. Leonardo Irusta, su director, rememoró los orígenes de este proyecto, su evolución y los lazos afectivos tejidos durante dos décadas.

Por Redacción
Puesta en escena de la academia Razas de mi Pueblo.
Puesta en escena de la academia Razas de mi Pueblo.

La escuela de danzas folklóricas “Razas de mi Pueblo” conmemora su vigésimo aniversario con una jornada de puertas abiertas para todos los vecinos. El encuentro tendrá lugar este martes 29 de septiembre a las 17:30 en la Peatonal Pedernera, bajo la consigna de aprender y celebrar nuestras tradiciones mediante una clase de zamba.

La invitación requiere simplemente concurrir con un pañuelo, el equipo de mate y entusiasmo por bailar, en consonancia con la celebración del Día Nacional de la Zamba.

Leonardo Irusta, al frente de la academia, evocó sus comienzos personales en el folklore durante el auge del género entre 1997 y 1998. Tras iniciarse en el baile y la música, profundizó su instrucción en bombo, malambo y boleadoras mientras estudiaba el Profesorado de Educación Física en Río Cuarto.

El surgimiento de la academia nació de una inquietud compartida con Romina Pezzini, su pareja, con quien solía realizar presentaciones en actos escolares por las fechas patrias. La excelente recepción de los estudiantes y sus familias fue el motor para que decidieran formalizar la enseñanza de la danza.

Para instalarse, el padre de Irusta facilitó un taller de herrería que fue adaptado mediante refacciones, pintura y la colocación de un nuevo piso para transformarlo en una sala de baile.

El debut ocurrió en octubre de 2006 con apenas cinco parejas. Con el tiempo, el proyecto se expandió notablemente, manteniéndose activo sin interrupciones, salvo por el paréntesis que impuso la pandemia.

El trayecto de Razas de mi Pueblo incluye participaciones constantes en el Festival Nacional de la Calle Angosta, así como representaciones en el Festival Nacional del Malambo, instancias en Cosquín y presencias destacadas en el Ballet Nacional del Valle del Sol, en Merlo. Actualmente, se preparan para competir en octubre en el Complejo Calle Angosta en un certamen organizado por el Ballet La Patria.

Para Irusta, lo más gratificante ha sido la creación de una comunidad que trasciende lo académico. Muchos alumnos se han formado allí desde la infancia y hoy, ya adultos, se sienten parte de una familia que considera al salón su segundo hogar.

Hoy, la matrícula asciende a más de 100 estudiantes distribuidos en diversas categorías, desde preinfantiles hasta adultos, sumando además un espacio sabatino exclusivo para el malambo. El equipo docente se nutre de jóvenes formados en la misma institución, tales como Lucas Miranda, Sofía Reinoso, Rocío de la Vega, Micaela Gatto y Mauricio Godoy.

El director destaca que el pilar de la academia siempre fue el componente humano y el afecto. Muchos integrantes encontraron allí un refugio emocional y un espacio de contención en momentos personales complejos, un sentimiento que resultó recíproco.

La institución también ha organizado exitosas peñas, y la conocida “Mega Peña” regresará el próximo 22 de noviembre al predio de la Calle Angosta. El evento reunirá a antiguos alumnos, colegas y artistas en una celebración con música y baile en vivo.

De cara al futuro, Irusta anhela seguir con la danza mientras la salud se lo permita, con la motivación adicional de compartir este legado con sus hijos. La sede de la academia sigue siendo un lugar de carga emotiva, ya que ocupa el sitio donde funcionó la herrería de su padre, honrando así el esfuerzo y la historia familiar.

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