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La Justicia ratificó la prisión preventiva de Anabela Lucero tras denuncias de fraude procesal sobre su estado de salud

El Ministerio Público Fiscal solicitó mantener el encarcelamiento de la ex diputada, su hermano y su cuñado, al detectar intentos de engañar a las autoridades mediante falsos partes médicos y maniobras de obstrucción.

Por Redacción
La Justicia dispuso que Anabela Lucero deberá estar tres meses más en la cárcel.
La Justicia dispuso que Anabela Lucero deberá estar tres meses más en la cárcel.

La audiencia resultó reveladora al exponerse una serie de irregularidades destinadas a confundir al Tribunal. Tanto la fiscalía como la querella, en representación de la Fiscalía de Estado, advirtieron sobre conductas inapropiadas por parte de Anabela Lucero dentro del centro de detención donde permanece recluida.

El encuentro judicial tuvo como eje el vencimiento de la medida cautelar que pesaba sobre la ex legisladora, su hermano Enzo Lucero y su cuñado Exequiel Scarel. Tras analizar los hechos, el magistrado decidió extender la prisión preventiva por un trimestre. El grupo, asistido por los letrados Esteba Bustos, Adriel Cabello y Bautista Rivadera, se encuentra procesado por administración fraudulenta, asociación ilícita y destrucción de pruebas. Se sostiene que Lucero y su pareja, el diputado Joaquín Beltrán, lideraban una estructura dedicada a desviar fondos estatales durante la administración de Alberto Rodríguez Saá.

El fiscal José Olguín detalló que, durante los dos meses de encierro de Lucero en el penal femenino, se registraron violaciones a las normas de comunicación. Un episodio clave fue denunciado por autoridades penitenciarias ante el Colegio de Abogados: el defensor Cabello habría facilitado su teléfono móvil a la imputada para realizar una llamada prohibida.

A este hecho se suma una acusación más grave: la presunta entrega de dádivas a una enfermera del complejo carcelario para que alterara registros de peso y presión arterial, buscando aparentar que la huelga de hambre de Lucero había deteriorado severamente su estado físico. La trabajadora de salud ya enfrenta medidas disciplinarias por estos registros falsos.

Anabela Lucero estuvo presente de manera remota en el debate desde la unidad penitenciaria. (Foto: Nahuel Sanchez)

La Fiscalía señaló que la acusada utilizó una estrategia dual: mientras protestaba alegando falta de atención médica, agradecía simultáneamente al juez Santiago Ortiz por haber tramitado con celeridad cada solicitud de traslado a centros de salud. Para la acusación, se trató de una maniobra diseñada para forzar una morigeración de la medida cautelar.

Olguín enfatizó que las lesiones autoinfligidas o la simulación de problemas físicos no pueden servir como herramienta para evitar la cárcel, advirtiendo que aceptar estas conductas sentaría un precedente negativo.

«La buena fe ha quedado atrás»

El representante de la Fiscalía de Estado, Flavio Ávila, calificó lo ocurrido como una estafa procesal, definiéndola como un ardid para obtener un beneficio de manera engañosa. Respecto al uso del teléfono, sentenció que el límite de la buena fe fue superado y que el comportamiento de la defensa ha sido sistemáticamente obstruccionista.

Asimismo, el fiscal Olguín subrayó que los exámenes médicos oficiales indican que la dolencia mamaria de la detenida no representa un riesgo de vida y puede ser tratada sin necesidad de modificar su lugar de reclusión. La Fiscalía instó a agilizar los trámites para llegar prontamente a la instancia de juicio oral.

Flavio Ávila y José Olguín, representantes de la parte acusadora. (Foto: Nahuel Sanchez)

Las autoridades no descartaron la apertura de investigaciones paralelas a raíz de nuevos implicados detectados en el esquema de corrupción, mencionando específicamente hechos vinculados al complejo Molino Fénix.

Ávila sostuvo que mantener la prisión preventiva es indispensable para asegurar que la investigación no sufra más interferencias, dado que el peligro de entorpecimiento ha crecido incluso dentro de la prisión. Argumentó que alternativas como la domiciliaria serían insuficientes para evitar contactos externos o el manejo de cuentas. Asimismo, se mencionaron presiones ejercidas por la hermana de Lucero sobre otros imputados, como Diego Torres, lo que podría derivar en nuevas formulaciones de cargos.

El fiscal adjunto Marcelo Palacio añadió que las constantes peticiones de traslado, incluso a otras provincias, refuerzan el riesgo de fuga. Asimismo, desestimó las quejas sobre una supuesta violación al principio de igualdad ante la ley, recordando las diferencias jerárquicas y de roles entre los diversos involucrados.

El juez Santiago Ortiz durante la audiencia. (Foto: Nahuel Sanchez)

El juez Ortiz fijó la prórroga por 90 días, calificando como excesivo el plazo solicitado inicialmente. Requirió celeridad a la Fiscalía para concluir la etapa preparatoria. Sobre el estado de salud de la imputada, el magistrado aseguró que todas sus solicitudes han sido atendidas, garantizando el derecho a la salud dentro de la provincia y bajo las condiciones de igualdad que rigen para todos los internos.

Por su parte, Anabela Lucero aprovechó su derecho a hablar para agradecer la celeridad del Tribunal en su atención médica, aunque sostuvo que la huelga de hambre es su única forma de reclamar un diagnóstico más preciso. Manifestó sentir dolor crónico al intentar mover su brazo y criticó la calidad de la alimentación provista en el penal, argumentando que su condición física le impide realizar tareas cotidianas básicas.

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