A cuarenta y ocho horas del descubrimiento de restos humanos en el sector oeste de la capital puntana, comienzan a trascender detalles forenses que podrían modificar las líneas investigativas. Pese a que la Justicia aún no ha validado la identidad de la persona ni las razones de su deceso, los primeros peritajes no evidenciaron lesiones vinculadas a armas blancas, proyectiles o traumatismos contundentes en los segmentos analizados.
De acuerdo con lo recabado, la degradación avanzada del organismo sumada a la presencia de animales carroñeros constituirían la causa más probable de la fragmentación del cuerpo, alejando la presunción inicial de un desmembramiento intencional por terceros.
No obstante, la ausencia de heridas visibles no descarta un escenario criminal. La importante afectación de los tejidos, especialmente en el área cervical, imposibilitó examinar zonas críticas para confirmar o desestimar otros factores de muerte, quedando sujetos los resultados finales a los estudios de laboratorio pendientes.
En tanto, el misterio persiste. Al ser consultada sobre los progresos del legajo, la fiscal de Género N° 2, Antonella Córdoba, evitó dar precisiones y subrayó que todo dato será comunicado únicamente mediante el órgano oficial de prensa del Poder Judicial.
El escueto parte informativo emitido el domingo por la noche solo mencionó que se había completado la necropsia y que diversos materiales biológicos fueron enviados a centros especializados para su análisis.
La Fiscalía todavía mantiene en reserva si el cuerpo corresponde a Claudia Andrea Rodríguez, de 37 años, cuyo paradero se desconoce desde el 3 de octubre. Aunque Noelia Verón, hermana de la desaparecida, identificó un tatuaje de un árbol de la vida en la zona abdominal del cadáver, el Ministerio Público exige una prueba genética para confirmar la identidad con rigor científico.
Las condiciones del entorno y los hallazgos recientes
El sitio del hallazgo se caracteriza por una espesa vegetación y arbustos bajos que complican tanto la visibilidad como el desplazamiento humano.
Los restos estaban dispersos en una hondonada oculta por el follaje. La compleja topografía obligó a los agentes a realizar los rastrillajes desplazándose a ras de suelo en diversos tramos.
















